Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
EL JORNALERO SOY DE MIS MAÑANAS
El jornalero soy de mis mañanas,
a ellas subcontrato mis favores;
mis dos brazos, mis piernas, mis espaldas,
no entienden de salarios ni sudores
pero siempre que pueden me acompañan,
comparten de mis huertos sus labores.
Llenas tengo de piedras las dos manos
y de tierra calado mi sombrero,
no se queja mi cuerpo por cansado
y para el tedio guardo mi velero.
Del viento marinero me proclamo,
de sus tardes alado compañero.
El mar siempre lo tengo en la distancia,
huido de la sombra del asfalto
se asoma entre dos valles y me llama
y acudo a navegarlo desde el alto
en que habitan los ojos de mi playa
y el azul que me ayuda a dar el salto.
Entre huertos floridos de naranjos
divisa tengo el alma y me divido,
me encomiendo a mis mares y mis campos,
marino de secano siempre he sido.
El jornalero soy de mis mañanas,
a ellas subcontrato mis favores;
mis dos brazos, mis piernas, mis espaldas,
no entienden de salarios ni sudores
pero siempre que pueden me acompañan,
comparten de mis huertos sus labores.
Llenas tengo de piedras las dos manos
y de tierra calado mi sombrero,
no se queja mi cuerpo por cansado
y para el tedio guardo mi velero.
Del viento marinero me proclamo,
de sus tardes alado compañero.
El mar siempre lo tengo en la distancia,
huido de la sombra del asfalto
se asoma entre dos valles y me llama
y acudo a navegarlo desde el alto
en que habitan los ojos de mi playa
y el azul que me ayuda a dar el salto.
Entre huertos floridos de naranjos
divisa tengo el alma y me divido,
me encomiendo a mis mares y mis campos,
marino de secano siempre he sido.