Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Vuestras cenizas
Dos cenicientas llevaban
las calabazas podridas,
un carro lleno de alhajas,
y unas hachas prohibidas.
Vendía la fiesta grande
el alto río aguardiente,
los muslos sobre su puente
eran de puntas picante.
Damas con cara de perra
las dos dejaron al santo,
que era varón de la sierra,
lascivias sobre su falo.
Llegó esa hora maldita
reflejo y fin fabuloso,
de dos princesas benditas
y un catador asombroso.
En brasas, humo y cenizas,
conducen restos del cielo
los hombres ricos del pueblo,
riendo, aguantando la risa.
Ya los fulgores destellan,
cae sobre la procesión,
señal, puñales aquellas…
Las hachas de las estrellas,
son nidos para el dolor.
Queda la noche en su olvido,
las flores son más hermosas;
los cielos son más celestes,
los cardos que están podridos,
las almas tan venenosas,
la muerte carga con toda su hueste.
Pero ayer, ¿dónde está?,
¿dónde fue su verdad?
Vuestro rostro delata
un oscuro pasado, maldad...
Ignorantes de idea cortada,
elefantes de trompas sin alma,
que vendisteis la paz por la guerra,
sabiendo que dios, vuestra armada,
os condena a un infierno de llamas,
y de la tierra la vida os destierra,
para siempre y a la nada,
de donde nunca nacisteis,
donde iréis con un signo en la frente,
porque hay nacer que es de vida,
y vosotros nacisteis de muerte.
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