Vuestras cenizas

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
cenizas2.jpg


Vuestras cenizas


Dos cenicientas llevaban
las calabazas podridas,
un carro lleno de alhajas,
y unas hachas prohibidas.

Vendía la fiesta grande
el alto río aguardiente,
los muslos sobre su puente
eran de puntas picante.

Damas con cara de perra
las dos dejaron al santo,
que era varón de la sierra,
lascivias sobre su falo.

Llegó esa hora maldita
reflejo y fin fabuloso,
de dos princesas benditas
y un catador asombroso.

En brasas, humo y cenizas,
conducen restos del cielo
los hombres ricos del pueblo,
riendo, aguantando la risa.

Ya los fulgores destellan,
cae sobre la procesión,
señal, puñales aquellas…
Las hachas de las estrellas,
son nidos para el dolor.

Queda la noche en su olvido,
las flores son más hermosas;
los cielos son más celestes,
los cardos que están podridos,
las almas tan venenosas,
la muerte carga con toda su hueste.

Pero ayer, ¿dónde está?,
¿dónde fue su verdad?
Vuestro rostro delata
un oscuro pasado, maldad...

Ignorantes de idea cortada,
elefantes de trompas sin alma,
que vendisteis la paz por la guerra,
sabiendo que dios, vuestra armada,
os condena a un infierno de llamas,
y de la tierra la vida os destierra,
para siempre y a la nada,
de donde nunca nacisteis,
donde iréis con un signo en la frente,
porque hay nacer que es de vida,
y vosotros nacisteis de muerte.
 
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Vuestras cenizas


Dos cenicientas llevaban
las calabazas podridas,
un carro lleno de alhajas,
y unas hachas prohibidas.

Vendía la fiesta grande
el alto río aguardiente,
los muslos sobre su puente
eran de puntas picante.

Damas con cara de perra
las dos dejaron al santo,
que era varón de la sierra,
lascivias sobre su falo.

Llegó esa hora maldita
reflejo y fin fabuloso,
de dos princesas benditas
y un catador asombroso.

En brasas, humo y cenizas,
conducen restos del cielo
los hombres ricos del pueblo,
riendo, aguantando la risa.

Ya los fulgores destellan,
cae sobre la procesión,
señal, puñales aquellas…
Las hachas de las estrellas,
son nidos para el dolor.

Queda la noche en su olvido,
las flores son más hermosas;
los cielos son más celestes,
los cardos que están podridos,
las almas tan venenosas,
la muerte carga con toda su hueste.

Pero ayer, ¿dónde está?,
¿dónde fue su verdad?
Vuestros rostro delata
un oscuro pasado, maldad...

Ignorantes de idea cortada,
elefantes de trompas sin alma,
que vendisteis la paz por la guerra,
sabiendo que dios, vuestra armada,
os condena a un infierno de llamas,
y de la tierra la vida os destierra,
para siempre y a la nada,
de donde nunca nacisteis,
donde iréis con un signo en la frente,
porque hay nacer que es de vida,
y vosotros nacisteis de muerte.



Orfelunio, ¡vaya poema!
El inicio bastante cadencioso y como bien lo indica la imágen que abre, unos versos que arden. El seguimiento de la historia, maravilloso, por algunos momentos imaginé sonidos de fiesta y aquelarre, acompañados del olor a pasto en medio de las campiñas.
El final, desde mi perspectiva, un giro bastante interesante, un tanto más oscuro, no obstante genial. Me encantó.

Saludos
 
Esteban Castaño;4452013 dijo:
Orfelunio, ¡vaya poema!
El inicio bastante cadencioso y como bien lo indica la imágen que abre, unos versos que arden. El seguimiento de la historia, maravilloso, por algunos momentos imaginé sonidos de fiesta y aquelarre, acompañados del olor a pasto en medio de las campiñas.
El final, desde mi perspectiva, un giro bastante interesante, un tanto más oscuro, no obstante genial. Me encantó.

Saludos

Muchas gracias por el comentario. Un abrazo
 

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