salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Serpenteando, entre miles de colores,
una senda anegada por el llanto.
Arcoiris de risa y de quebranto.
Anaquel de esperanzas y dolores.
Un muestrario de alientos y estertores.
Mil pisadas que piso y adelanto,
mil pisadas pisando un desencanto.
Una huida clamando entre clamores.
Una esencia vital, ¡tan deseada¡
por la espada luchando entre puñales,
por la rosa nadando entre rosales.
Y un destino: "La piedra no esperada"
con descanso en madera y cuatro cirios,
y en el marmol:"final"-con doce lirios.
una senda anegada por el llanto.
Arcoiris de risa y de quebranto.
Anaquel de esperanzas y dolores.
Un muestrario de alientos y estertores.
Mil pisadas que piso y adelanto,
mil pisadas pisando un desencanto.
Una huida clamando entre clamores.
Una esencia vital, ¡tan deseada¡
por la espada luchando entre puñales,
por la rosa nadando entre rosales.
Y un destino: "La piedra no esperada"
con descanso en madera y cuatro cirios,
y en el marmol:"final"-con doce lirios.
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