Rural.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
El atardecer frío enfría la casa,
impasible, que no en vano
acumula inviernos en las muescas
que han dejado los años con su paso.

El viento araña sus ventanas
y pone un ritmo acompasado
a las horas que amontona
entre sus muros silenciosos,
blancos y cansados.

La lluvia,
que no entiende de compases,
picotea en el tejado
y hace brotar regueros de húmeda frescura
que se esconden,
furtivos, en los campos.

El reloj, a su manera,
me recuerda los segundos inflexivos
que han pasado
y ya no existen para nadie,
aunque su mecanismo se afane
en la labor de contarlos.


La noche va cayendo y yo,
cicatriz imperceptible,
me he sentado junto al fuego
y han ido acomodándose
sus recuerdos a mi lado.
 
Unas letras muy invernales y muy inspiradas querido amigo Alonso,
en esos dias de lluvia y frío, donde los recuerdos al lado del fuego
se acercan más al corazón.
Ha sido un placer pasar a dejar mi huella, en este precioso poema.
Todas las estrellas que con su luz, sigan iluminando a tu dichosa pluma.
Un beso y un abrazo. Tere
 

Pasa el tiempo y todo lo devora
mi estimado Alonso, desde las vidas
de los hombres hasta las ganas de vivir.
Un beso, siempre es un placer leerte.
Te dejo reputación.


 
¡Qué forma de bramar la tempestad en tierra firme! Inflexible, inpertérrita, la lluvia y sus acompañantes se ciernen con un embozo capaz de mudarnos el habla por el absoluto ensimismamiento ante los acontecimientos naturales. Y, bajo su espesura, viajan indóciles los recuerdos, las sugerentes historias para las que has cargado de tinta la estilográfica del ilustre antaño, para escribir un poema dedicado a la melancolía del invierno y su encierro con los testigos asombrados en las ventanas. Abrazos, Alonso, porque yo también estoy humedeciendo y avahando el cristal.
 
Qué belleza has creado Alonsito. Está lleno de sentimientos. Me estoy acordando de "Me tenderás al sol..." deseo que no sea verdad la historia del poema. Te dejo repus y si no me deja volveré para dártelas. Me ha encantado. Está lleno de genialidades. Un superabrazo y a findesemanear. Te lo he copiado. Me ha gustado muchísimo, lo he leído varias veces y lo volveré a leer.
 
El atardecer frío enfría la casa,
impasible, que no en vano
acumula inviernos en las muescas
que han dejado los años con su paso.

El viento araña sus ventanas
y pone un ritmo acompasado
a las horas que amontona
entre sus muros silenciosos,
blancos y cansados.

La lluvia,
que no entiende de compases,
picotea en el tejado
y hace brotar regueros de húmeda frescura
que se esconden,
furtivos, en los campos.

El reloj, a su manera,
me recuerda los segundos inflexivos
que han pasado
y ya no existen para nadie,
aunque su mecanismo se afane
en la labor de contarlos.


La noche va cayendo y yo,
cicatriz imperceptible,
me he sentado junto al fuego
y han ido acomodándose
sus recuerdos a mi lado.

Alonse:
En estas líneas condensaste un mundo de sensaciones, como deteniendo al tiempo impasible que pierde importancia, entre sosiego y aceptación frente a la chimenea, merodean los pensamientos y el poeta escribe. Afuera, la natura sigue su curso inexorable, su maravillosa obra, frío, viento, lluvia saben a melancolía. Que grato leerte como siempre, recibe estrellas incontables para tu inspiración, mi saludo afectuoso, mi cálido abrazo y mi sonrisa iluminada. Gracias por compartir. Enhorabuena.
 
¡¡Muy bello este poema invernal Alonso Vicent!!El viento y la lluvia actúan con los relojes sincronizando recuerdos y sensaciones en estos versos reflexivos y cálidos.
UN placer leerte POeta
UN Abrazo F
estivo
El invierno, el fuego, los viejos muros... dan para estas cosas.... si no tardas mucho en venir, le voy hechando leña al fuego, je je je.
Besos Valentina, que aquí estamos.
 
Unas letras muy invernales y muy inspiradas querido amigo Alonso,
en esos dias de lluvia y frío, donde los recuerdos al lado del fuego
se acercan más al corazón.
Ha sido un placer pasar a dejar mi huella, en este precioso poema.
Todas las estrellas que con su luz, sigan iluminando a tu dichosa pluma.
Un beso y un abrazo. Tere

[FONT=&quot]Hola Tere, es invierno y como la casa me calienta con su fuego, me dio por dedicarle unos versos como agradecimiento. Muchas gracias por sentarte un ratito conmigo.
[FONT=&quot]Besos y feliz domingo mi india.
 
Realmente bello Alonso Vicent, días rurales ante el latir de la naturaleza, de la vida, los instantes pasan, para que contarlos, mejor vivirlos, y tu los vives como muestra tu poema. Bien se está junto al fuego cuando el frío está fuera, es muy evocador.
Conozco sensaciones así, y momentos rurales y muy vivos, me los trajo tu poema.
Un abrazo amigo.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu autentica pluma.
 
Bueno pues me parece que la calidez se refleja en tus letras, la noche cayendo y los recuerdos se vuelven imágenes hechas versos... me encantó leerte Alonso, un abrazo!
 
¡Qué forma de bramar la tempestad en tierra firme! Inflexible, inpertérrita, la lluvia y sus acompañantes se ciernen con un embozo capaz de mudarnos el habla por el absoluto ensimismamiento ante los acontecimientos naturales. Y, bajo su espesura, viajan indóciles los recuerdos, las sugerentes historias para las que has cargado de tinta la estilográfica del ilustre antaño, para escribir un poema dedicado a la melancolía del invierno y su encierro con los testigos asombrados en las ventanas. Abrazos, Alonso, porque yo también estoy humedeciendo y avahando el cristal.
[FONT=&quot]Así son esos días invernales en que sus inclemencias nos atrincheran junto al fuego… y se cercan los recuerdos a la lumbre.
[FONT=&quot]Un abrazo de domingo Pablo.
 
Qué belleza has creado Alonsito. Está lleno de sentimientos. Me estoy acordando de "Me tenderás al sol..." deseo que no sea verdad la historia del poema. Te dejo repus y si no me deja volveré para dártelas. Me ha encantado. Está lleno de genialidades. Un superabrazo y a findesemanear. Te lo he copiado. Me ha gustado muchísimo, lo he leído varias veces y lo volveré a leer.

[FONT=&quot]Elena, que estoy aquí, que no pueden tenderme al sol porque soy yo el que tiende… y el que tiene después que planchar, je je je.
[FONT=&quot]Muchas gracias “seña” Morado… y a “semanear” al gusto.
[FONT=&quot]Te enviaría un beso, pero temo el bofetón, je, ej, je… ay.
 
Alonse:
En estas líneas condensaste un mundo de sensaciones, como deteniendo al tiempo impasible que pierde importancia, entre sosiego y aceptación frente a la chimenea, merodean los pensamientos y el poeta escribe. Afuera, la natura sigue su curso inexorable, su maravillosa obra, frío, viento, lluvia saben a melancolía. Que grato leerte como siempre, recibe estrellas incontables para tu inspiración, mi saludo afectuoso, mi cálido abrazo y mi sonrisa iluminada. Gracias por compartir. Enhorabuena.

[FONT=&quot]Muchísimas gracias Grace y encantado de que te gustaran estos momentos junto al fuego, al calor del hogar y los recuerdos.
[FONT=&quot]Abrazos, alegrías y agradecimiento.
 
No hay nada como estar al lado del fuego para relajarse, algunas veces se me pasa el tiempo mirándolo y reflexionado a la vez, momentos de tranquilidad, a parte de los choricitos y la carne que hago a veces, jajaja, buenas letras Alonso, ya tenemos más cosas en común a parte de las letras, un placer leerte amigo. Un abrazo.
 
Un poema que es una sutil y magnífica pintura que se contempla, se escucha y hasta se respira. Verdaderamente hermosos tus trazos, Alonso, ...me ha encantado, ...que además yo también soy muy rural, (y melancólico), jeje. Mis más sinceras felicitaciones, amigo. Abrazos.

(si me permites una pequeña observación, en el primer verso "El atardecer frío enfría...", no sé si la repetición es adrede, pero porsiaca..., te lo digo. Otro abrazo).
 

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