ayer algunos muertos y un peligro infantil habitaron mi sueño. muertos que desconozco y otros de los que ni me acordaba; los visitantes de la mano acobardada que mi madre suelta negando con la cabeza. pero era mi sueño.
y era la salida recorrer el maullido zodiacal, acariciar la pelambre erizada de una estrella. correr, porque mi sombra es su muro que se expresa y nunca atina a dar respuesta o consuelo.
y era la salida recorrer el maullido zodiacal, acariciar la pelambre erizada de una estrella. correr, porque mi sombra es su muro que se expresa y nunca atina a dar respuesta o consuelo.