No sé cuántas rimas son necesarias para poder llamar poesía a una poesía... ¿cuántas... responda?
Entonces... habría que borrar a muchos autores del acervo poético, y eso que yo no leo apenas nada. Pero me parece que habría que desbocar a muchos de ellos hacia un limbo que todavía no está construido. Eso sí, yo no voy a prestar mis manos para ello. La poesía es poesía porque tiene múltiples acepciones y posibilidades que la prosa no tiene. La prosa puede ser altamente poética. Pero ésa es otra cuestión, le atañe a la prosa.
La poesía tiene mil y una posibilidades, no sólo las metáforas y los símiles, cualquier sesgo introduce una complicación que profundiza en el sentimiento y en el pensamiento. Cuando la prosa sería simplemente descriptiva, lineal, mucho menos simbólica.
De todos modos, para juzgar, primero hay que se juez, y para corregir, antes de nada, ostentar y mostrar el título de Maestro en ello. Nadie más puede hacerlo. Sería usurpar derechos de otros que han litigado años y casi una vida para ganárselo. Y se litiga en foros de críticos, no en foros de poesía, en foros de maestros. También en la reputación alcanzada con el éxito logrado y la brecha abierta en la viva veta de, para cada cual y en este mismo caso, su creación poética.
Los demás estamos aquí para leer y callarnos. Mostrar respeto o admiración. No somos críticos, luego no podemos criticar. No somos jueces, luego no podemos juzgar. La simple muestra de lo contrario es ejercicio de estulticia y arbitrariedad.
Buen poema, con rimas consonantes en los versos pares que imprimen mucho ritmo a la creación.
Otra cosa, la poesía no es un simple escrito. Es un estilo de vida, y practicarlo lleva toda una vida de aprendizaje. Habrá poetas que jamás escriban una sola línea, y escritores que se llamen poetas que jamás han conocido a la diosa Poesía. La poesía llora, está viva. No necesariamente está escrita. Es poesía todo lo que un ser humano mortal es capaz de trasladar a vivas imágenes subyugantes, ficciones, simbolismos, verdaderas pléyades de fantasía... de un simple nubarrón, de la pérdida de un botón en el bosque o del hallazgo de una puerta abatida por el viento en una tarde de paseo. Ése es poeta y jamás habrá escrito ni una sola rima.
Abrazos, Tere, y un beso.