scarlata
Poeta veterano en el portal.
La madrugada no impide el fulgor
de un tiempo antiguo. Desde lejos,
paladeo el sabor de tu nombre.
Respiro el hambre que conmueve.
La arrogancia de las islas.
La velocidad del viento sin norte
y, desde esta ciudad aparcada,
no encuentro motivos para morir por ti.
Nunca fue París en tu boca.
No fue tu cuerpo pasaporte a la luz.
Enredaron tus ojos alambradas,
cremallera en párpados que no miran.
Tampoco fue Roma en tus manos.
Porque los que no saben amar
sólo buscan ciudades sin tejados.
de un tiempo antiguo. Desde lejos,
paladeo el sabor de tu nombre.
Respiro el hambre que conmueve.
La arrogancia de las islas.
La velocidad del viento sin norte
y, desde esta ciudad aparcada,
no encuentro motivos para morir por ti.
Nunca fue París en tu boca.
No fue tu cuerpo pasaporte a la luz.
Enredaron tus ojos alambradas,
cremallera en párpados que no miran.
Tampoco fue Roma en tus manos.
Porque los que no saben amar
sólo buscan ciudades sin tejados.