Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
en que siempre dedicamos un tiempo
para pensar lo que vamos a expresar en escritura,
yo solo he querido plasmar
aquello que llevo guardado en mi corazón.
Mi gratitud por esa desinteresada atención,
por todos tus detalles que se forman en ecos
en todo lo que significa halago y orgullo;
por esas llamada telefónica, que
cuando descubro apenas tu voz
te recuerdo feliz,
esa inmensa alegría
que causa la satisfacción de alcanzar estos maravillosos instantes,
por tus esperados y tiernos comentarios
que cuando llegas con tus palabras, se hacen eternos.
Mi felicidad no alcanza en mi pecho,
mido la distancia que me dibuja los mismos cielos,
que nos permite contemplar aquella ilusionada luna,
el universo a nuestros pies,
nos recuerda que la distancia es cruel y real.
Que vivimos entre las necesidades que nos ahogan,
que desnudan a las soledades
y mientras caminamos descalzos,
tropezamos con las montañas
que se perfilan entre los límites de cada frontera.
Tú con tu tierno corazón en ese bello país
yo aquí calmando mi sufrimiento,
resistiendo tu ausencia porque existe una promesa de volver.
Entonces se ilumina la distancia junto a este ilusionado corazón; porque no se da por vencido.
Leí que te escriben TUTI:
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