kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
JUVENTUD
Una vez fui joven, una vez, ya no…
Coctelera de la hirviente melodía
de la danza que acelera y no marea.
Suave piel de gallo que envuelve el corazón
latiendo golpes en su frágil carcasa,
vitalidad que hace vibrar los badajos
del campanario del credo de la sinrazón.
La juventud enferma y desaparece
y nos enreda la melancolía
de saber que si algo perece
solo queda la lejanía.
Y el reloj de arena
—ahora sí—
deposita
su primera piedra.
Kalkbadan, 2009
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