LuKaS
L'enfant terrible
Lo triste del viento
cuando viaja en silencio
es que estamos solos
no hay nadie para verlo
Quizá el rumor del tiempo
nos roce las mejillas
con un sonido llano
y su textura de arenisca
Pero no hay nadie ahí para oírlo
En las noches pobladas
las estrellas hacen nidos
y nuestros ojos acaramelan
las imágenes del verano
Pero no hay nadie ahí para verlas
Los momentos inesperados,
que surgen de los caprichos
de la naturaleza divina
por resguardar sus secretos
Pero no hay nadie ahí para sentirlos
Cuando confíes tu alma
a la quietud de la soledad
procura llevar contigo
el recuerdo de quien ames
Habrá dos que oigan,
habrá dos que vean,
habrá dos que sientan
habrá dos que amen.
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