Orlando Ramos
Un verso, una vida.
Un olor a tierra y una alforja llena, un pico que fue árbol y un tecomate, una bolsita de semillas y el sudor de su frente, los rayos del sol y una vaca que muge a lo lejos. Es tiempo de sembrar la milpa ya vienen las lluvias que aceleran la semilla, su mujer que sollama sus mejillas en el polletón, torteando la masa echando leña al fuego para que caliente los frijoles.
El campesino silba una melodía de los panchos que escucho en la radio a baterías la noche anterior, "Sin ti no podre vivir jamas" esas coplas las cantaba con su mente y las transmitía con sus labios enjutos silbando. La vida en el campo es mágica porque es sencilla, es linda porque huele a tierra y sabe a frijoles y tortilla, es bella porque se vive sin dinero, y los patojos crecen amando la naturaleza.
El campesino silba una melodía de los panchos que escucho en la radio a baterías la noche anterior, "Sin ti no podre vivir jamas" esas coplas las cantaba con su mente y las transmitía con sus labios enjutos silbando. La vida en el campo es mágica porque es sencilla, es linda porque huele a tierra y sabe a frijoles y tortilla, es bella porque se vive sin dinero, y los patojos crecen amando la naturaleza.