iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te conocí como un delirio
de vidas pasadas.
Una afinidad insana
transmitida desde los átomos
hasta el cosmos que envolvió
nuestras noches y mañanas.
No es la primera vez que vemos
una eternidad juntos
aunque nunca haya amanecido.
Aunque la condena de fuego
que abrasa nuestros pies
no sea la primera,
y seamos entes con branquias
que un día, simplemente, volaron.
Y yo escribo con tu mano
en las paredes de mi cielo.
Y me escribo en los ojos
aunque nunca te veo,
que nuestras almas viejas
hace siglos también fueron
un par de amantes voraces
que desde lejos
se escribieron.
de vidas pasadas.
Una afinidad insana
transmitida desde los átomos
hasta el cosmos que envolvió
nuestras noches y mañanas.
No es la primera vez que vemos
una eternidad juntos
aunque nunca haya amanecido.
Aunque la condena de fuego
que abrasa nuestros pies
no sea la primera,
y seamos entes con branquias
que un día, simplemente, volaron.
Y yo escribo con tu mano
en las paredes de mi cielo.
Y me escribo en los ojos
aunque nunca te veo,
que nuestras almas viejas
hace siglos también fueron
un par de amantes voraces
que desde lejos
se escribieron.
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