lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Enjaulado, quedó
tu canto de vida
en alambres de espino;
tus alas de poesía
truncaron su vuelo.
Poeta del romancero gitano,
del lagarto y la lagarta,
del verde viento y la rama;
hoy, a las cinco de la tarde
se visten las horas
evocando el llanto
de tu pluma ensangrentada
por la bravura de un toro,
y la sangre de un amigo
en albero derramada.
Te recuerda mi nostalgia
en la luna plateada
paseando por la frente de tu fragua.
En vals de quebrada cintura
bailan descalzos tus versos,
un hombro solloza la muerte,
azul te espera...
para acogerte.
Ay, huerta de Granada,
tus escarchadas semillas
albergan en su seno
el latir de Federico,
el cáliz de su recuerdo.
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