En laborables y a las dos y media.

Uqbar

Poeta que considera el portal su segunda casa

Tardaba tres minutos en bajar dos pisos y alcanzar la esquina, al final de la calle.

Al oír la puerta, yo corría hasta el mirador y la esperaba de puntillas, ella llegaba apresurada secando sus manos en el delantal de volantes. La maternidad le subía por el pecho hasta la mano y desde la mano hasta la boca. Como un mimo, mis labios acompasaban los suyos en un adiós sin voz, pero con alma.

Él se giraba, al final de la calle, al alcanzar la esquina. Su sonrisa adolescente se perdía en la madurez que la orfandad le había legado. Tímidamente su mano acompasaba sus labios en un adiós sin voz, pero con alma.

Entonces mi infancia trepaba por el delantal de volantes y el brillo de mis ojos devolvía la luz a los de mi madre que tomaba mi mano suavemente, en laborables y a las dos y media.
 
Última edición:
Precioso!! Y muy bien construido, me ha encantado!!
Una delicia Palmira.
Abrazo!!
 
Bellas imágenes donde se aprecia el momento
de la mirada de dos que expresan su sentir
y el latido de dos corazones se queda en pasa
justo a las dos y media donde la inmensidad
es breve y el amor en demasía
mis abrazos infinitos
FELIZ 2014
 
alicia Pérez Hernández;4975143 dijo:
Bellas imágenes donde se aprecia el momento
de la mirada de dos que expresan su sentir
y el latido de dos corazones se queda en pasa
justo a las dos y media donde la inmensidad
es breve y el amor en demasía
mis abrazos infinitos
FELIZ 2014

Gracia Alicia, el valor de unos instantes que nos sirven para ser felices mucho más allá del momento vivido.

Vayan los míos para ti con cariños

Palmira
 
La vida tiene sus lances
bálsamo pa las heridas,
que aunque tire de las bridas,
tambien los bellos romances
en las personas perdidas.
Que ciegos cuando recordamos....
Un beso
 
Ayyy qué hermosura de prosa,me hiciste extremecerme. Siempre se tiene en las sienes, en los adentro ...a una madre.

muy tierna tu microprosa. Gracias por compartirla.ABRAZOS

PSD: te dejo reputaciones.
 
Última edición por un moderador:
Évano;5005782 dijo:
Tierno, bello y emotivo microrelato, señora Palmira. Un placer amiga, pasear por sus letras y saludarla afectuosamente.

Gracias Évano, este micro es muy especial para mis memorias. Me alegra mucho que te haya gustado.

Un abrazo

Palmira
 
Cuanta sensibilidad desprende, encantador, Uqbar. Grato pasar. Saludos
 
Es un micro dulce, hermoso y lleno de ternura, como guardan los ojos tanto anhelo y el dulce recordar. Un abrazo!

Con la distancia en el tiempo las emociones pueden revivirse incluso con más intensidad que en el momento de ser vividas, por el hecho de tener más conciencia o de que la vida te haya ido tejiendo ese lazo tan importante, ahora ausencia.
Muchas gracias por tu comentario.
Abrazos
 


Tardaba tres minutos en bajar dos pisos y alcanzar la esquina, al final de la calle.


Al oír la puerta yo corría hasta el mirador y la esperaba de puntillas, llegaba apresurada y secando sus manos en el delantal de volantes, la maternidad le subía por el pecho hasta la mano y desde la mano hasta la boca. Como un mimo, mis labios acompasaban los suyos en un adiós sin voz, pero con alma.

Él se giraba, al final de la calle, al alcanzar la esquina. Su sonrisa adolescente se perdía en la madurez que la orfandad le había legado. Tímidamente su mano acompasaba sus labios en un adiós sin voz, pero con alma.

Entonces mi infancia trepaba por el delantal de volantes y el brillo de mis ojos devolvía la luz a los de mi madre que tomaba mi mano suavemente, en laborables y a las dos y media.

muy significativo y personal, no todos nacimos para estar en cuna de oro, quizá debemos debernos al esfuerzo de cada persona por lo tal, un grato leerte
 

Tardaba tres minutos en bajar dos pisos y alcanzar la esquina, al final de la calle.

Al oír la puerta yo corría hasta el mirador y la esperaba de puntillas, llegaba apresurada y secando sus manos en el delantal de volantes, la maternidad le subía por el pecho hasta la mano y desde la mano hasta la boca. Como un mimo, mis labios acompasaban los suyos en un adiós sin voz, pero con alma.


Él se giraba, al final de la calle, al alcanzar la esquina. Su sonrisa adolescente se perdía en la madurez que la orfandad le había legado. Tímidamente su mano acompasaba sus labios en un adiós sin voz, pero con alma.

Entonces mi infancia trepaba por el delantal de volantes y el brillo de mis ojos devolvía la luz a los de mi madre que tomaba mi mano suavemente, en laborables y a las dos y media.

Owww! , que belleza, no puedo creerlo, que manera de expresar algo tan cotidiano y hasta a veces imperceptible. La admiro!
 

Tardaba tres minutos en bajar dos pisos y alcanzar la esquina, al final de la calle.

Al oír la puerta yo corría hasta el mirador y la esperaba de puntillas, llegaba apresurada y secando sus manos en el delantal de volantes, la maternidad le subía por el pecho hasta la mano y desde la mano hasta la boca. Como un mimo, mis labios acompasaban los suyos en un adiós sin voz, pero con alma.


Él se giraba, al final de la calle, al alcanzar la esquina. Su sonrisa adolescente se perdía en la madurez que la orfandad le había legado. Tímidamente su mano acompasaba sus labios en un adiós sin voz, pero con alma.

Entonces mi infancia trepaba por el delantal de volantes y el brillo de mis ojos devolvía la luz a los de mi madre que tomaba mi mano suavemente, en laborables y a las dos y media.

Fantástica esta cotidianidad de la infancia y de los sentimientos con solo tres personajes sacados del mas puro realismo.
Abrazos Palmira
 

Tardaba tres minutos en bajar dos pisos y alcanzar la esquina, al final de la calle.

Al oír la puerta yo corría hasta el mirador y la esperaba de puntillas, llegaba apresurada y secando sus manos en el delantal de volantes, la maternidad le subía por el pecho hasta la mano y desde la mano hasta la boca. Como un mimo, mis labios acompasaban los suyos en un adiós sin voz, pero con alma.

Él se giraba, al final de la calle, al alcanzar la esquina. Su sonrisa adolescente se perdía en la madurez que la orfandad le había legado. Tímidamente su mano acompasaba sus labios en un adiós sin voz, pero con alma.

Entonces mi infancia trepaba por el delantal de volantes y el brillo de mis ojos devolvía la luz a los de mi madre que tomaba mi mano suavemente, en laborables y a las dos y media.

Intensa brevedad que emociona. El alma sin voz es un arrullo cálido en la memoria. Un solo gesto del amor perdura por siglos, acaso no exista otro bálsamo para la dolorosa orfandad que alguna vez todos sufrimos.
Te dejo un abrazo de música, estos amigos míos interpretan el tema con un sentimiento que me recuerda tu sensibilidad Palmira ¡Gracias por escribir! Abrabesos
 

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