musador
esperando...
Es muy simpático ver
al buen rey de la baldosa
cómo domina la cosa,
cómo nutre su poder.
A todos hace creer
que en sus vidas dictamina,
que cuidarse de su inquina
es asunto principal,
que se llega sin su aval
apenas hasta la esquina.
Su buena tropa recluta
de acólitos obsecuentes,
oportunos delincuentes
de mezquindad absoluta.
En su cuidada minuta
ver el patio es un pecado
con castigo asegurado
en el exilio más cierto,
de otra baldosa el desierto
no podrá ser tolerado.
Así su reino organiza
designando sus jerarcas
que le colectan en arcas
lo que en oro se cotiza.
La ley la escribe con tiza
para poderla borrar,
que siempre es bueno cambiar
ante alguna conveniencia
sin dejar que alguna ciencia
le perturbe su yantar.
Así dominan los suelos
predicando la ignorancia
los que deben su prestancia
al mote de reyezuelos.
Dirán que les tengo celos
si el patio quiero barrer
mas no lo quiero esconder:
es confín de una babosa
el borde de la baldosa,
para vivir quiero ver.
al buen rey de la baldosa
cómo domina la cosa,
cómo nutre su poder.
A todos hace creer
que en sus vidas dictamina,
que cuidarse de su inquina
es asunto principal,
que se llega sin su aval
apenas hasta la esquina.
Su buena tropa recluta
de acólitos obsecuentes,
oportunos delincuentes
de mezquindad absoluta.
En su cuidada minuta
ver el patio es un pecado
con castigo asegurado
en el exilio más cierto,
de otra baldosa el desierto
no podrá ser tolerado.
Así su reino organiza
designando sus jerarcas
que le colectan en arcas
lo que en oro se cotiza.
La ley la escribe con tiza
para poderla borrar,
que siempre es bueno cambiar
ante alguna conveniencia
sin dejar que alguna ciencia
le perturbe su yantar.
Así dominan los suelos
predicando la ignorancia
los que deben su prestancia
al mote de reyezuelos.
Dirán que les tengo celos
si el patio quiero barrer
mas no lo quiero esconder:
es confín de una babosa
el borde de la baldosa,
para vivir quiero ver.