Tanto amor para qué si no te tengo,
esta ardiente pasión que me devora
grita en mi corazón de ave canora
con loco palpitar al que me avengo.
Tu aluvión de reproches no contengo,
ni el gemir de mi alma cuando llora
perdida en el silencio donde mora
aquel instante hermoso que retengo.
Hay palabras cubiertas de ironía
que hieren y se clavan en el alma,
sembrando paso a paso lejanía.
Libre al fin del deseo como enjalma,
respiro en mi otoñal melancolía
morada de silencios y de calma.
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