De camino al colegio

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa

DE CAMINO AL COLEGIO

¡Vaya día radiante!, pienso al salir del portal y recibir el claror fresco del cielo que conquista ya la calle entera. Los niños se pelean frente a mí por ver quién es el agraciado en cabalgar sobre mis hombros hasta el colegio. Se lo juegan al cara o cruz, y Mateo gana el puesto. Les empiezo a contar las aventuras del faraón Ramsés, cuando Mateo me interrumpe posando sus dedos sobre mis labios, y me dice con tono inquieto:

—Papá, qué triste es que cuando tú y yo seamos viejos nos convirtamos en momias.
—Eso no ocurrirá, hijo— le contesto.

De pronto, el cielo brillante se esfuma, y ya no camino feliz junto a mis hijos sino que me encuentro en el interior de un coche. Entonces, abren la puerta y un hombre —que ciertamente me suena— me comenta sonriente:

—Ves, papá, ¿a que es bonita la residencia?



~Kalkbadan~
Madrid, 10 de julio de 2014



 
Última edición:
¡Cómo cambian las cosas!, eso de la residencia es una realidad que últimamente se está extendiendo, lástima, porque da a entender el poco cariño que le tenemos a los mayores, parecen que estorban, el día que nos den esa misma medicina, nos daremos cuenta, de lo mal que se ha actuado.
Un buen micro Kalkbadan, un placer haberlo leído.
Un abrazo.
 
cuanta inocencia hay en tus letras, quizá son lecciones de vida, abrazos

DE CAMINO AL COLEGIO


—¡Vaya día radiante!—, pienso al salir del portal y recibir el claror fresco del cielo que conquista ya la calle entera. Los niños se pelean frente a mí por ver quién es el agraciado en cabalgar sobre mis hombros hasta el colegio. Se lo juegan a cara o cruz, y Mateo gana el puesto. Les empiezo a contar las aventuras del faraón Ramsés, cuando Mateo me interrumpe posando sus dedos sobre mis labios, y me dice con tono inquieto:

—Papá, qué triste es que cuando tú y yo seamos viejos nos convirtamos en momias…
—Eso no ocurrirá, hijo — le contesto.

De pronto, el cielo brillante se esfuma, y ya no camino feliz junto a mis hijos sino que me encuentro en el interior de un coche. Entonces, abren la puerta y un hombre —que ciertamente me suena— me comenta sonriente:

—Ves, papá, ¿a que es bonita la residencia?



~Kalkbadan~
Madrid, 10 de julio 2014


 
Interesantes letras nos dejas nacidas de tu inspiración en estas
letras amigo, donde tu inspiración lleva al lector hasta ese final
inesperado pero con mucho acierto a tus letras.
Ha sido un placer poder pasar a leerte. Besos y un abrazo. Tere

Gracias Tere por tu paso por este micro; me alegro de que te gustara.
Así de desagradecidos somos los hijos.
Abrazote.
 
¡Cómo cambian las cosas!, eso de la residencia es una realidad que últimamente se está extendiendo, lástima, porque da a entender el poco cariño que le tenemos a los mayores, parecen que estorban, el día que nos den esa misma medicina, nos daremos cuenta, de lo mal que se ha actuado.
Un buen micro Kalkbadan, un placer haberlo leído.
Un abrazo.

¡Cómo cambian Ricardo! sí señor... esa ternura pasa, y no se puede contar con la comprensión de los hijos en el futuro; tampoco digo que tenga por qué ser así, pero resulta triste que los viejos no sean más que un estorbo incluso para su propia familia, como bien apuntabas, y que sean denostados por el sistema y la sociedad.

Un abrazo amigo. Sigue bien.

Andreas
 
Cuanta tristeza!!!
Se pierde la camaradería
que hay entre padre e hijo con
la edad.
Parece que a esa edad se empieza
a estorbar.
Hermosa.
saludo.

Hola Marlene.
Y con el tiempo probablemente se pondrá en valor la figura de los padres, pero quizá sea ya demasiado tarde; pero así es la vida, el amor de los padres es incondicional; el deber de los hijos es volar y hacer su vida.
Un placer su paso y comentario.
Saludos.
 

DE CAMINO AL COLEGIO


—¡Vaya día radiante!—, pienso al salir del portal y recibir el claror fresco del cielo que conquista ya la calle entera. Los niños se pelean frente a mí por ver quién es el agraciado en cabalgar sobre mis hombros hasta el colegio. Se lo juegan a cara o cruz, y Mateo gana el puesto. Les empiezo a contar las aventuras del faraón Ramsés, cuando Mateo me interrumpe posando sus dedos sobre mis labios, y me dice con tono inquieto:

—Papá, qué triste es que cuando tú y yo seamos viejos nos convirtamos en momias…
—Eso no ocurrirá, hijo— le contesto.

De pronto, el cielo brillante se esfuma, y ya no camino feliz junto a mis hijos sino que me encuentro en el interior de un coche. Entonces, abren la puerta y un hombre —que ciertamente me suena— me comenta sonriente:

—Ves, papá, ¿a que es bonita la residencia?



~Kalkbadan~
Madrid, 10 de julio de 2014



Inspirador relato nos has compartido amigo...
nos dejas mensaje que se siente profundo,
yo no se los demás, pero a mi me izo sentir un
no se que en el estomago...

Saludos y besos cordiales... espero seguirlo leyendo
 
Una triste y frecuente realidad plasmada de una manera enormemente sensible y original. ¡Muy bueno Kalkbadan!.

Mi sincera felicitación amigo. Un fuerte abrazo.
 
Una triste y frecuente realidad plasmada de una manera enormemente sensible y original. ¡Muy bueno Kalkbadan!.

Mi sincera felicitación amigo. Un fuerte abrazo.

Compañero Libra! Efectivamente es triste que se ponga tan poco en valor a los viejos en esta sociedad.
Me alegra mucho que te gustara este crudo relato.
Un abrazo amigo.
 
Mi madre me solía decir: que lo que es un hijo para un padre, jamás lo sera el padre para el hijo. Esta historia, que de manera tan emocionante e intensa nos expones con la brillantez de costumbre, me es muy cercana...o quizás nos es cercana a todos.
Mi aplauso y admiración a tu pluma, en cualquier género, excelente.
Un abrazo, Andreas.
 
Mi madre me solía decir: que lo que es un hijo para un padre, jamás lo sera el padre para el hijo. Esta historia, que de manera tan emocionante e intensa nos expones con la brillantez de costumbre, me es muy cercana...o quizás nos es cercana a todos.
Mi aplauso y admiración a tu pluma, en cualquier género, excelente.
Un abrazo, Andreas.

Compañero Luis, cuánta razón tenía tu madre. Es ley de vida.
En otro plano, es triste el poco valor, el poco respeto, que la sociedad actual otorga a la gente anciana, cuando tendrían tanto que enseñar, tanto que decir.
Un abrazo fuerte, amigo.
 
[FONT=&quot]Caray, pegó y fuerte. Es un excelente relato, inesperado vuelco que le diste a tu micro, en verdad no me lo esperaba. Gran trabajo, felicitaciones. Me encantó.
[FONT=&quot]Un abrazo grande, poeta.
 
¡Hola Danie! Buena cosa que el desenlace fuera inesperado; la sustancia del micro depende mucho de ello. Bien lo sabes tú, que manejas la prosa con maestría.
Ley de vida... y que las cosas cambian: en esta sociedad pareciera que los viejos sobran.
Me alegro mucho por tu paso, compañero.
Un abrazo.
 
Uffff, y eso que el tiempo no existe!!!

Excelente micro que conjuga dos instantes muy especiales de una vida.

Felicidades!

Palmira

Hola Palmira, jaja, vaya que si existe, ¿verdad? Y el clásico "cada vez pasa más rápido", es una evidencia, al menos sensorial, que resulta irrefutable.
Un abrazo y gracias por comentar este micro.
 
Última edición:
Honrar a padre y madre es uno de los mandamientos de Dios, quien no lo cumpla no tiene el corazon. Y esa es la realidad que viven muchos padres. Muy buena tu prosa.
 
Honrar a padre y madre es uno de los mandamientos de Dios, quien no lo cumpla no tiene el corazon. Y esa es la realidad que viven muchos padres. Muy buena tu prosa.

¡Hola Iraida!
Por una parte entiendo que es ley natural que los hijos vuelen y hagan su vida, pero de ahí a que se olviden por completo de quién los crío hay un abismo.Muy agradecido por tu paso.
Un saludo.
 
Me parece un relato magnífico Kalkbadan y lo digo sin ningún ánimo de halagar. El mensaje es como el gancho de Mike Tyson o como una bomba atómica en una gasolinera. Me ha encantado. Saludos.
 

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