kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
DE CAMINO AL COLEGIO
¡Vaya día radiante!, pienso al salir del portal y recibir el claror fresco del cielo que conquista ya la calle entera. Los niños se pelean frente a mí por ver quién es el agraciado en cabalgar sobre mis hombros hasta el colegio. Se lo juegan al cara o cruz, y Mateo gana el puesto. Les empiezo a contar las aventuras del faraón Ramsés, cuando Mateo me interrumpe posando sus dedos sobre mis labios, y me dice con tono inquieto:
—Papá, qué triste es que cuando tú y yo seamos viejos nos convirtamos en momias.
—Eso no ocurrirá, hijo— le contesto.
De pronto, el cielo brillante se esfuma, y ya no camino feliz junto a mis hijos sino que me encuentro en el interior de un coche. Entonces, abren la puerta y un hombre —que ciertamente me suena— me comenta sonriente:
—Ves, papá, ¿a que es bonita la residencia?
~Kalkbadan~
Madrid, 10 de julio de 2014
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