Cuando el sonido de las aguas
y el murmullo de tus labios
irrumpe mi soledad,
me nace un bosquejo
de geométrica ternura
que dilata mi ansiedad
en el broquel de tu sonrisa.
A silbar por mis venas entonces llega
la música de tus silencios
a llenarme los ojos
con el azul de tu paz.
Entonces, tú, la música de mi corazón
y el deslinde del verbo increado
abre con el margen de las uñas
el único vals de mis labios.
Entonces, te sueño en las multitudes
hambriento de pájaros y sueños,
de soles minúsculos y savias celestes
que irrumpen de gozo cuando advierto
salir de tu vientre un beso lleno de luz.
EBAN
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