Una copa y me voy

esthergranados

Poeta adicto al portal
Me tomo una copa y me voy. O me quedo aquí para siempre. O no me tomo ninguna copa y me pongo a llorar. O lloro porque me he tomado una copa de más. O me quedo definitivamente en tus brazos y me río, y me río, y me río...Se me está haciendo tan tarde...Tarde para llegar a casa, para buscar pretextos...Tarde para todo; para desenamorarme de ti, para dejar de quererle a él. Me estoy volviendo loca. Yo quiero estar con él, pero ya no puedo estar sin ti. Me tomo una copa y me voy. O me tomo otra copa y me quedo. O no me tomo ninguna copa y desaparezco de ti y de él. Pero es que quiero volver a su sonrisa, pero es que quiero quedarme en tu locura. Ya no sé lo que quiero...O si lo se, pero me martiriza. Volver a su ternura, quedarme en tu locura, dividirme, ser dos...Una para dormir entre sus brazos, otra para morirme con tus besos. Una noche contigo, solo para tu cuerpo, solo para cerrar los ojos y respirar tu olor, y pegarme a tu piel como una enredadera...¡Ay! si es que cuando me miras me muero por besarte, y ya no quiero irme, y me importa un carajo todo lo que no seas tu, y me vuelvo pequeña entre tus brazos, y te beso, y te beso y me derrito...¡Ay, pero llega él, siempre aparece cuando menos lo espero...! Y yo qué puedo hacer si me mira con ojos suplicantes y parece un perrito apaleado y me dan muchas ganas de abrazarle, y también quiero tiempo para su corazón, para su risa.
Una copa y me voy. O una más y me quedo entre tus brazos. O una menos y cierro esta puerta para siempre.
 
¡Ah!, eso es un suspiro enamorado de tus letras...
Eres tan maravillosamente natural, que tus letras se cuelan como el buen vino...
¡Ah!, que dilema...siempre hay dos caminos, y tan dispares entre ellos...entre lo que se necesita y lo que se quiere...entre lo que se busca y lo que realmente hay...entre lo que te hace andar en las nubes, o te hace pisar el suelo con seguridad...
Decide después de la resaca...
Besos guapisima.
 
Muy buena prosa Esther sobre las cosas del querer. Dualidad a la que no se quiere o no se puede renunciar, muchas dudas entre copa y copa a la hora de tomar una decisión o de dejar las cosas como están. Tener que elegir es renunciar a la otra parte y cerrar esa puerta.
Un placer leerte
Abrazos
 
¿La protagonista se entrega al cuidado de un niño adulto o se entrega a los brazos de un hombre? Si alguien me dijera que está conmigo porque aparezco cuando menos se me espera y "con cara de perrito apaleado", dejaría de aparecer para siempre, pero si apareciera por casualidad y por no poder evitarlo, lo haría con rostro y actitud de guerra. Tal vez, con o sin copas, el perrito apaleado pueda ser tan hombre como cualquier otro. O tal vez no, quién sabe.

Su relato está extraordinario Esther. Ya no existe aquello de la "reputación"; sepa que no dudaría un momento en otorgársela.
 
Y es que Esther, querida amiga,
ya lo decía Machin, que no lograba comprender
cómo se pueden tener dos amores a la vez sin estar locos jajaja
Un beso y un abrazo de Eladio, perdido en el laberinto
de esta nueva página.
 
¡Ah!, eso es un suspiro enamorado de tus letras...
Eres tan maravillosamente natural, que tus letras se cuelan como el buen vino...
¡Ah!, que dilema...siempre hay dos caminos, y tan dispares entre ellos...entre lo que se necesita y lo que se quiere...entre lo que se busca y lo que realmente hay...entre lo que te hace andar en las nubes, o te hace pisar el suelo con seguridad...
Decide después de la resaca...
Besos guapisima.
Gracias, Sandra, por ser tan amable de leerme, tus comentarios ademas me encantan, siempre aciertas con tus palabras, un besazo, guapa!
 
Y es que Esther, querida amiga,
ya lo decía Machin, que no lograba comprender
cómo se pueden tener dos amores a la vez sin estar locos jajaja
Un beso y un abrazo de Eladio, perdido en el laberinto
de esta nueva página.
Pues si, Eladio, ya lo decia Machin, no debe ser facil y sí para volverse loco, jajaja.Ah, y yo también estoy mas perdida que nunca en el laberinto, que lio! Un abrazo y muchisimas gracias por leerme.
 
¿La protagonista se entrega al cuidado de un niño adulto o se entrega a los brazos de un hombre? Si alguien me dijera que está conmigo porque aparezco cuando menos se me espera y "con cara de perrito apaleado", dejaría de aparecer para siempre, pero si apareciera por casualidad y por no poder evitarlo, lo haría con rostro y actitud de guerra. Tal vez, con o sin copas, el perrito apaleado pueda ser tan hombre como cualquier otro. O tal vez no, quién sabe.

Su relato está extraordinario Esther. Ya no existe aquello de la "reputación"; sepa que no dudaría un momento en otorgársela.
Yo creo que la protagonista, cuando habla de " perrito apaleado" lo hace desde la ternura y el cariño, más que desde la compasion...tendré que preguntarselo! Muchas gracias, Cesar, eres muy amable conmigo, un abrazo!
 
Muy buena prosa Esther sobre las cosas del querer. Dualidad a la que no se quiere o no se puede renunciar, muchas dudas entre copa y copa a la hora de tomar una decisión o de dejar las cosas como están. Tener que elegir es renunciar a la otra parte y cerrar esa puerta.
Un placer leerte
Abrazos
Que dificil elegir cuando se tienen tantas dudas y se quiere en realidad a los dos. Lo peor es que, seguro, alguno de ellos sufre, pero es tan dificil salir indemne de estas situaciones...! Muchas gracias por tu comentario, un beso.
 
Caminos disipados, necesidad de busqueda para andar en ese sueño
unico y maravilloso en ese laberinto de sensaciones que expandes.
luzyabsenta te felicita.
Pues si que es un laberinto complicado ese conflicto de sensaciones como bien dices, no se porqué me da que lo ideal sería no tener que elegir, pero, ay, eso si que es difícil. Me ha encantado que te guste, un abrazo y gracias.
 
Me tomo una copa y me voy. O me quedo aquí para siempre. O no me tomo ninguna copa y me pongo a llorar. O lloro porque me he tomado una copa de más. O me quedo definitivamente en tus brazos y me río, y me río, y me río...Se me está haciendo tan tarde...Tarde para llegar a casa, para buscar pretextos...Tarde para todo; para desenamorarme de ti, para dejar de quererle a él. Me estoy volviendo loca. Yo quiero estar con él, pero ya no puedo estar sin ti. Me tomo una copa y me voy. O me tomo otra copa y me quedo. O no me tomo ninguna copa y desaparezco de ti y de él. Pero es que quiero volver a su sonrisa, pero es que quiero quedarme en tu locura. Ya no sé lo que quiero...O si lo se, pero me martiriza. Volver a su ternura, quedarme en tu locura, dividirme, ser dos...Una para dormir entre sus brazos, otra para morirme con tus besos. Una noche contigo, solo para tu cuerpo, solo para cerrar los ojos y respirar tu olor, y pegarme a tu piel como una enredadera...¡Ay! si es que cuando me miras me muero por besarte, y ya no quiero irme, y me importa un carajo todo lo que no seas tu, y me vuelvo pequeña entre tus brazos, y te beso, y te beso y me derrito...¡Ay, pero llega él, siempre aparece cuando menos lo espero...! Y yo qué puedo hacer si me mira con ojos suplicantes y parece un perrito apaleado y me dan muchas ganas de abrazarle, y también quiero tiempo para su corazón, para su risa.
Una copa y me voy. O una más y me quedo entre tus brazos. O una menos y cierro esta puerta para siempre.

Genial, entre dos polos. La indecisión, un tema resultante y recurrente. ¿Qué hacer? me voy por este camino, ¡no! menor por este.

Genial, digo de nuevo. ALgo me conmueve: "pegarme a tu piel como una enredadera"
 
Me tomo una copa y me voy. O me quedo aquí para siempre. O no me tomo ninguna copa y me pongo a llorar. O lloro porque me he tomado una copa de más. O me quedo definitivamente en tus brazos y me río, y me río, y me río...Se me está haciendo tan tarde...Tarde para llegar a casa, para buscar pretextos...Tarde para todo; para desenamorarme de ti, para dejar de quererle a él. Me estoy volviendo loca. Yo quiero estar con él, pero ya no puedo estar sin ti. Me tomo una copa y me voy. O me tomo otra copa y me quedo. O no me tomo ninguna copa y desaparezco de ti y de él. Pero es que quiero volver a su sonrisa, pero es que quiero quedarme en tu locura. Ya no sé lo que quiero...O si lo se, pero me martiriza. Volver a su ternura, quedarme en tu locura, dividirme, ser dos...Una para dormir entre sus brazos, otra para morirme con tus besos. Una noche contigo, solo para tu cuerpo, solo para cerrar los ojos y respirar tu olor, y pegarme a tu piel como una enredadera...¡Ay! si es que cuando me miras me muero por besarte, y ya no quiero irme, y me importa un carajo todo lo que no seas tu, y me vuelvo pequeña entre tus brazos, y te beso, y te beso y me derrito...¡Ay, pero llega él, siempre aparece cuando menos lo espero...! Y yo qué puedo hacer si me mira con ojos suplicantes y parece un perrito apaleado y me dan muchas ganas de abrazarle, y también quiero tiempo para su corazón, para su risa.
Una copa y me voy. O una más y me quedo entre tus brazos. O una menos y cierro esta puerta para siempre.
Una prosa fantástica, genial. Saludos
 
Me tomo una copa y me voy. O me quedo aquí para siempre. O no me tomo ninguna copa y me pongo a llorar. O lloro porque me he tomado una copa de más. O me quedo definitivamente en tus brazos y me río, y me río, y me río...Se me está haciendo tan tarde...Tarde para llegar a casa, para buscar pretextos...Tarde para todo; para desenamorarme de ti, para dejar de quererle a él. Me estoy volviendo loca. Yo quiero estar con él, pero ya no puedo estar sin ti. Me tomo una copa y me voy. O me tomo otra copa y me quedo. O no me tomo ninguna copa y desaparezco de ti y de él. Pero es que quiero volver a su sonrisa, pero es que quiero quedarme en tu locura. Ya no sé lo que quiero...O si lo se, pero me martiriza. Volver a su ternura, quedarme en tu locura, dividirme, ser dos...Una para dormir entre sus brazos, otra para morirme con tus besos. Una noche contigo, solo para tu cuerpo, solo para cerrar los ojos y respirar tu olor, y pegarme a tu piel como una enredadera...¡Ay! si es que cuando me miras me muero por besarte, y ya no quiero irme, y me importa un carajo todo lo que no seas tu, y me vuelvo pequeña entre tus brazos, y te beso, y te beso y me derrito...¡Ay, pero llega él, siempre aparece cuando menos lo espero...! Y yo qué puedo hacer si me mira con ojos suplicantes y parece un perrito apaleado y me dan muchas ganas de abrazarle, y también quiero tiempo para su corazón, para su risa.
Una copa y me voy. O una más y me quedo entre tus brazos. O una menos y cierro esta puerta para siempre.

Difícil decisión, muy difícil, planteas en el relato. Es la eterna pelea entre la razón y los sentimientos. Buen monólogo. Te felicito.

Salud y ventura.
 

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