Lautaro L.
Poeta asiduo al portal
Al subir al colectivo jamás me imaginé que iba a encontrarme al chico más peligroso de la ciudad, sin embargo lo que me quitó el aliento no fue aquello, sino el descubrir que ya no somos niños, que está casado y tiene dos hijos. De golpe nos vimos cara a cara dos extraños que viajaban con sueño a trabajos que odiaban, sin darnos cuenta ni cómo, ni cuándo habíamos llegado ahí. Lo que fue alguna vez miedo se transformó súbitamente en la más terrible y compartida de las tristezas.
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