Betanzos para el mundo
Poeta asiduo al portal
Sólo fuiste una ola
entre un mar embravecido,
golpeando con
fuerza diste vuelta a
mí velero,
tratando de hundirme,
arrancarme mar a dentro.
Con la ola del silencio,
conseguí subir a mí velero
faenando así,
pero ya en otro puerto.
Dónde el mar está en calmo, dónde quiere faenar todo marinero,
el pez entra cantando sin
trampas; sin anzuelos,
sabiendo que está esperando que lleguemos
a puerto,
esa mariscadora con los
brazos abiertos,
ansía la llegada para decir
"Te quiero".
entre un mar embravecido,
golpeando con
fuerza diste vuelta a
mí velero,
tratando de hundirme,
arrancarme mar a dentro.
Con la ola del silencio,
conseguí subir a mí velero
faenando así,
pero ya en otro puerto.
Dónde el mar está en calmo, dónde quiere faenar todo marinero,
el pez entra cantando sin
trampas; sin anzuelos,
sabiendo que está esperando que lleguemos
a puerto,
esa mariscadora con los
brazos abiertos,
ansía la llegada para decir
"Te quiero".