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Hiedra espinosa

Brise

Poeta que considera el portal su segunda casa


Me alcanza la distancia como en otros inviernos;
desmembrar el corazón cuando es necesario
y dejar brotar todo el óxido por los días que callaré,
estos dedos trémulos cortan la piel.

Comemos lo que nos dejan aspirar;
la mueca vacía y el vicio
aprietan la cadena de los débiles.

La cárcel traspasa y gastarse en escribir
sobre las torturas o lo que deprime a los hombres,
enciende el rencor y el odio,
porque secuestraron la expresión
de sentimientos genuinos e íntimos.
Subyugar y confundir viven sin rebelión.

En mediodías carentes de protagonismo,
animados a la barbarie, a la mediocridad
llevamos la condena como un niño cargado.

El desenfreno provocado por el poder y la moneda,
sonríen como los últimos héroes
de los que duermen tranquilos.

Los inocentes cobran las rabietas y los látigos
para que otros conserven los puestos fijos
con los productos acordados.

La sociedad miserable hemos construido,
hipotecados por la hipocresía
desalojamos hasta la ironía.

La hiedra espinosa embiste las calles
y juzgan los políticos si intentas comerla.

 

Me alcanza la distancia como en otros inviernos;
desmembrar el corazón cuando es necesario
y dejar brotar todo el óxido por los días que callaré,
estos dedos trémulos cortan la piel.

Comemos lo que nos dejan aspirar;
la mueca vacía y el vicio
aprietan la cadena de los débiles.

La cárcel traspasa y gastarse en escribir
sobre las torturas o lo que deprime a los hombres,
enciende el rencor y el odio,
porque secuestraron la expresión
de sentimientos genuinos e íntimos.
Subyugar y confundir viven sin rebelión.

En mediodías carentes de protagonismo,
animados a la barbarie, a la mediocridad
llevamos la condena como un niño cargado.

El desenfreno provocado por el poder y la moneda,
sonríen como los últimos héroes
de los que duermen tranquilos.

Los inocentes cobran las rabietas y los látigos
para que otros conserven los puestos fijos
con los productos acordados.

La sociedad miserable hemos construido,
hipotecados por la hipocresía
desalojamos hasta la ironía.

La hiedra espinosa embiste las calles
y juzgan los políticos si intentas comerla.
un poema punzante y desgarrador, como una espina que nos lastima en cada movimiento, saludos
 

Me alcanza la distancia como en otros inviernos;
desmembrar el corazón cuando es necesario
y dejar brotar todo el óxido por los días que callaré,
estos dedos trémulos cortan la piel.

Comemos lo que nos dejan aspirar;
la mueca vacía y el vicio
aprietan la cadena de los débiles.

La cárcel traspasa y gastarse en escribir
sobre las torturas o lo que deprime a los hombres,
enciende el rencor y el odio,
porque secuestraron la expresión
de sentimientos genuinos e íntimos.
Subyugar y confundir viven sin rebelión.

En mediodías carentes de protagonismo,
animados a la barbarie, a la mediocridad
llevamos la condena como un niño cargado.

El desenfreno provocado por el poder y la moneda,
sonríen como los últimos héroes
de los que duermen tranquilos.

Los inocentes cobran las rabietas y los látigos
para que otros conserven los puestos fijos
con los productos acordados.

La sociedad miserable hemos construido,
hipotecados por la hipocresía
desalojamos hasta la ironía.

La hiedra espinosa embiste las calles
y juzgan los políticos si intentas comerla.


Cuando leo sobre el declive me aferro al terciopelo de los pétalos por la necesidad de no sucumbir a las espinas.
Tu poema escuece, como esos arañazos que tardan en cicatrizar porque cuando crees que ya no hay nada, descubres que el pincho sigue dentro y que cuando te roza, vuelve a doler.

Ha sido un placer ver los pinchos a esa hiedra que además, absorbe la savia.

Un abrazo

Palmira
 

Me alcanza la distancia como en otros inviernos;
desmembrar el corazón cuando es necesario
y dejar brotar todo el óxido por los días que callaré,
estos dedos trémulos cortan la piel.

Comemos lo que nos dejan aspirar;
la mueca vacía y el vicio
aprietan la cadena de los débiles.

La cárcel traspasa y gastarse en escribir
sobre las torturas o lo que deprime a los hombres,
enciende el rencor y el odio,
porque secuestraron la expresión
de sentimientos genuinos e íntimos.
Subyugar y confundir viven sin rebelión.

En mediodías carentes de protagonismo,
animados a la barbarie, a la mediocridad
llevamos la condena como un niño cargado.

El desenfreno provocado por el poder y la moneda,
sonríen como los últimos héroes
de los que duermen tranquilos.

Los inocentes cobran las rabietas y los látigos
para que otros conserven los puestos fijos
con los productos acordados.

La sociedad miserable hemos construido,
hipotecados por la hipocresía
desalojamos hasta la ironía.

La hiedra espinosa embiste las calles
y juzgan los políticos si intentas comerla.
Impactantes versos que, lamentablemente, reflejan una triste realidad.
Me ha gustado, amiga Brise.
Un abrazo, poetisa.
 
Hola Brise querida amiga
es una verdaera pena que este excelente poema no tenga ni un solo comentario.
Y todo a causa de los cambios en la página
que la verdad no han sido nada acertados.
Un saludo compañera de letras, me ha encantado tu poema.
Cierto y excelente poema que plasma la realidad de la sociedad y la clase política que nos gobierna. Grato leerte. te felicito por la calidad de tu poema porque tiene buenas pinceladas poéticas y te envio un fuerte abrazo.
 

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