Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me quitaste la ropa por completo
he hiciste amarga tu saliva despiadada en mi boca.
Levantaste mis piernas a lo bruto
ya que sabías bien que no era de mi gusto.
No tuviste reparo en mamar de mis senos tu hambre
ni mucho menos de mi cuello ahogarme, asfixiarme, destruirme.
Pero hiciste la venia en aplicarme tu llave
que bien mis lágrimas de auxilio
lavaron a tus brazos.
Aun no sé qué pasó por tu mente
cuando sin duda,
quebraste mi brazo de mi poema extinto.
Ni qué había en las manos tuyas
para desquitarte conmigo.
Te viví desde el horror de los ojos
llenos de alucinaciones drogadas
y tu pene que abría violento mi vida
llenando de sangre la mañana.
Atacaste con crueldad mi ser antes vivo
y fui para tí de porcelana
una vez que la tiraste al piso
hiciste más trizas
mi cuerpo en la migajas.
he hiciste amarga tu saliva despiadada en mi boca.
Levantaste mis piernas a lo bruto
ya que sabías bien que no era de mi gusto.
No tuviste reparo en mamar de mis senos tu hambre
ni mucho menos de mi cuello ahogarme, asfixiarme, destruirme.
Pero hiciste la venia en aplicarme tu llave
que bien mis lágrimas de auxilio
lavaron a tus brazos.
Aun no sé qué pasó por tu mente
cuando sin duda,
quebraste mi brazo de mi poema extinto.
Ni qué había en las manos tuyas
para desquitarte conmigo.
Te viví desde el horror de los ojos
llenos de alucinaciones drogadas
y tu pene que abría violento mi vida
llenando de sangre la mañana.
Atacaste con crueldad mi ser antes vivo
y fui para tí de porcelana
una vez que la tiraste al piso
hiciste más trizas
mi cuerpo en la migajas.
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