nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Una noche de este frío invierno caminaba por la calle pensando mirando la luna, cuando de pronto, me tropecé con unos cartones que estaban en medio de mi camino.
Me quedé sorprendida, seguí mirando y encontré un gran bulto, me asusté en el momento, pero toda decidida empecé a decir: - ¡Hola! ¿Hay alguien?
Pasados unos minutos, algo se movió y vi un hombre que casi no podía hablar, tumbado en el suelo acurrucado con su vieja chaqueta.
No dudé, me quité el abrigo y se lo puse encima para que entrara en calor. Al poco tiempo el hombre reaccionó y me dio las gracias con su habla todavía entrecortada.
Era un vecino de una casa cercana, que en medio de la noche se había desorientado, lo acerqué hasta su casa sin saber que padecía una enfermedad muy común, ese maldito alzheimer.
Tere B.O
09-03-2105
09-03-2105
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