La tienda de campaña

Valen_Tina

Poeta que considera el portal su segunda casa
Contempla el atardecer. Ojalá no llegue nunca la noche, le teme. Es tan larga, siente verdadero pánico hacia las tinieblas que crean esas sombras simiescas de los árboles sobre la tienda de campaña. Un terror indescriptible se apodera de ella dentro de esa simple tela sin paredes que la protejan. Alguien la vigila desde el exterior aunque sólo ella oye las pisadas en círculo que la amenazan. Es tanto su espanto hacia esa presencia invisible que casi se asfixia pero es incapaz de levantarse y salir al exterior . Otros lo hacen por ella para tranquilizarla, para demostrarle que no hay nada que temer, el miedo no siempre se contagia, pero es tal su angustia y pavor que no lo puede expresar con palabras. Sólo remite al amanecer cuando el agotamiento vence a su estado de alerta.
 
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Me encanta, Valentina, la luz del día hace que veamos las cosas de otra manera y el miedo se hace más grande en la noche...casi he sentido esa sensación de angustia que reflejas tan bien en tu micro. Un beso
 
Me encanta, Valentina, la luz del día hace que veamos las cosas de otra manera y el miedo se hace más grande en la noche...casi he sentido esa sensación de angustia que reflejas tan bien en tu micro. Un beso

Asi es Esther por la noche el miedo se pone las botas, puede llegar a paralizar. El personaje siente un miedo irracional, ancestral, por estar fuera de su hábitat, miedo inspirado por todo tipo de sonidos desconocidos que se viven como amenaza e incluso miedo al propio silencio .
Muchísimas gracias por leerme. Otro Beso que estamos hoy muy parlanchinas;)
 
Has logrado crear un clima inquietante en este maravilloso relato ! Felicitaciones por este estupendo trabajo ! Abrazos, amiga.
Me alegro Miguel que hayas percibido esa inquietud porque realmente no había nada que temer, solo era miedo, un ataque de pánico apoderándose de una persona. Las tiendas de campaña y acampar en un lugar solitario y desconocido aún sabiendo que hay cerca población
puede generar mucha desconfianza.
Muchas gracias por tu visita
Feliz Noche
 
Ese temor, que como la mayoría de los miedos, reside en una parte indescifrable de nuestro cerebro y no atiende muchas veces a raciocinios ni explicaciones. Menos mal que no es contagioso en todos los casos, je je je.
Bueno, bueno, este tendré que leerlo en voz alta cuando baje.
Besos en pleno mes de marzo, Valentina.

He cambiado el cuento Vicent;), realmente el miedo sí se contagia en el 99% de los casos. Es cierto que es indescifrable, es como el dolor que cuando lo sientes no lo puedes medir.
Muchos Besos de vuelta en este marzo al que le meto prisa a su otra mitad para que llegue pronto mi estación preferida.
 
La noche me atemoriza pero leyendo tu micro se me hizo mas corta. Gracias por compartirla
 
Contempla el atardecer. Ojalá no llegue nunca la noche, le teme. Es tan larga, siente verdadero pánico hacia las tinieblas que crean esas sombras simiescas de los árboles sobre la tienda de campaña. Un terror indescriptible se apodera de ella dentro de esa simple tela sin paredes que la protejan. Alguien la vigila desde el exterior aunque sólo ella oye las pisadas en círculo que la amenazan. Es tanto su espanto hacia esa presencia invisible que casi se asfixia pero es incapaz de levantarse y salir al exterior . Otros lo hacen por ella para tranquilizarla, el miedo no siempre se contagia, para demostrarle que no hay nada que temer pero es tal su angustia y pavor que no lo puede expresar con palabras. Sólo remite al amanecer cuando el agotamiento vence a su estado de alerta.


Vaya!, es muy descriptivo, muy bien narrado, se perciben las sensaciones con claridad, felicidades!!

Abrazos

Palmira
 
Contempla el atardecer. Ojalá no llegue nunca la noche, le teme. Es tan larga, siente verdadero pánico hacia las tinieblas que crean esas sombras simiescas de los árboles sobre la tienda de campaña. Un terror indescriptible se apodera de ella dentro de esa simple tela sin paredes que la protejan. Alguien la vigila desde el exterior aunque sólo ella oye las pisadas en círculo que la amenazan. Es tanto su espanto hacia esa presencia invisible que casi se asfixia pero es incapaz de levantarse y salir al exterior . Otros lo hacen por ella para tranquilizarla, para demostrarle que no hay nada que temer, el miedo no siempre se contagia, pero es tal su angustia y pavor que no lo puede expresar con palabras. Sólo remite al amanecer cuando el agotamiento vence a su estado de alerta.

La existencia en tal estado de vigilia es de verdad desesperante; cuando el alma está en constante inquietud, es que en la vida diaria, algo la está perturbando. Buen texto

SALUDOS
 

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