A casa.
Amigos cautivos en brazos de la tribulación
despertad, es solo una ilusión.
El amor que se ha ido debe ser bendecido,
debéis recobrar la risa y gratitud por quienes hemos conocido.
No será fácil al comienzo, durante el trémulo remolino de sentido,
paciencia y humildad será el único camino.
Los aromas de la vida y su mágicos seres recobrarán vuestro interés,
amablemente ayudarán a liberarte de una vez.
Sin sentires resentidos ni ambiciones de revancha,
demasiadas cosas bellas compartiste junto al ausente camarada.
Las estaciones, quizás, ya no sean compartidas como un día si lo fueron,
pero la sinceridad al dejarte solo es superior al abandono.
Besa su frente con todo el sentir que jamás te dejará,
una leve sonrisa y dejad que parta a donde lo desee.
Dolerá, no lo dudes, en todos los libros reales para quien los lee,
la luz intensa puede consumir a quien la emite,
mientra quien la conserva discretamente bien adentro
podrá recurrir a ella en el momento más incierto.
Los contrastes de la vida quizás no sanen las heridas,
las convertirá en resabios de justo proceder.
Recuerdos de buenos deseos y un limpio amanecer.