ely love
Poeta recién llegado
Aparece misteriosa su silueta,
en medio de la noche oscura,
el viento acaricia una veleta,
que matar el silencio procura.
mientras camino despacio,
su llanto me estremece,
su crujir llena mi espacio,
la brisa fría sus hojas mece.
el frío choca en mi faz,
me recuerda que sigo viva,
y mi interés fugaz,
sobrevive y me reanima.
me detengo de pronto,
echo una mirada hacia atrás,
y puedo distinguir su espanto,
que sus manos secas denotan más.
debajo de su vieja corona,
descansa una banca de pino,
su compañera fiel que sazona,
aquella mística noche de frío.
huecas están sus ramas,
que han soportado ya tanto,
sus pocas hojas hacen fama,
de la huida en su canto
la luna se refleja vanidosa,
entre los vástagos de las huecas manos,
pero una nube caprichosa,
roba su luz con engaños.
horrorizada por la oscuridad,
decido alejarme de la escena,
de pronto me veo en austeridad,
y la lluvia helada me condena.
va bañando enfurecida,
cada espacio de mis pasos,
y yo pensando enternecida,
en aquel sauce y nuestros lazos.
de golpe vino a mi mente,
aquel recuerdo de infancia,
estando ambos de frente,
prometí nunca poner distancia.
pero al pasar de los años,
fui perdiendo mi esperanza,
me alejé junto a mi engaño,
sin contemplar su semblanza.
hoy que regreso no queda nada,
de aquel frondoso compañero,
rechacé su cálida morada,
por un sueño traicionero..
en medio de la noche oscura,
el viento acaricia una veleta,
que matar el silencio procura.
mientras camino despacio,
su llanto me estremece,
su crujir llena mi espacio,
la brisa fría sus hojas mece.
el frío choca en mi faz,
me recuerda que sigo viva,
y mi interés fugaz,
sobrevive y me reanima.
me detengo de pronto,
echo una mirada hacia atrás,
y puedo distinguir su espanto,
que sus manos secas denotan más.
debajo de su vieja corona,
descansa una banca de pino,
su compañera fiel que sazona,
aquella mística noche de frío.
huecas están sus ramas,
que han soportado ya tanto,
sus pocas hojas hacen fama,
de la huida en su canto
la luna se refleja vanidosa,
entre los vástagos de las huecas manos,
pero una nube caprichosa,
roba su luz con engaños.
horrorizada por la oscuridad,
decido alejarme de la escena,
de pronto me veo en austeridad,
y la lluvia helada me condena.
va bañando enfurecida,
cada espacio de mis pasos,
y yo pensando enternecida,
en aquel sauce y nuestros lazos.
de golpe vino a mi mente,
aquel recuerdo de infancia,
estando ambos de frente,
prometí nunca poner distancia.
pero al pasar de los años,
fui perdiendo mi esperanza,
me alejé junto a mi engaño,
sin contemplar su semblanza.
hoy que regreso no queda nada,
de aquel frondoso compañero,
rechacé su cálida morada,
por un sueño traicionero..