Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mirando por mi ventana
pude observar a las flores
y contemplar sus colores
con la luz de la mañana.
Una hermosa resolana
resaltaba el colorido,
de las aves el silvido
se escuchaba cual rumores,
unos jilgueros cantores
me recordaban tu olvido.
Al verme tan afligido
intercambiaron miradas,
y cambiaron sus tonadas
con un mejor colorido,
¿que es lo que te ha sucedido?
con prontitud preguntaron,
amablemente escucharon
la causa de mis dolores:
estoy sufriendo de amores,
junto conmigo lloraron.
Uno al otro se abrazaron
queriendo darme consuelo,
cual uno solo en su vuelo
al derredor mio volaron.
En mi mano aterrizaron
las dos aves con premura,
aliviando la locura
que asesinaba a mi mente,
inmenso dolor, latente
calmaron con su ternura.
pude observar a las flores
y contemplar sus colores
con la luz de la mañana.
Una hermosa resolana
resaltaba el colorido,
de las aves el silvido
se escuchaba cual rumores,
unos jilgueros cantores
me recordaban tu olvido.
Al verme tan afligido
intercambiaron miradas,
y cambiaron sus tonadas
con un mejor colorido,
¿que es lo que te ha sucedido?
con prontitud preguntaron,
amablemente escucharon
la causa de mis dolores:
estoy sufriendo de amores,
junto conmigo lloraron.
Uno al otro se abrazaron
queriendo darme consuelo,
cual uno solo en su vuelo
al derredor mio volaron.
En mi mano aterrizaron
las dos aves con premura,
aliviando la locura
que asesinaba a mi mente,
inmenso dolor, latente
calmaron con su ternura.
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