Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Yo vivía solito, esperando, a veces me quejaba,
quería una sombra junto a la mía que la abrazara,
un aliento en mi garganta que no fuera el mío,
un mordisco en la oreja que me hiciera sangrar de risa,
cine para dos, palomitas y una película de terror,
un mantel en el césped y merienda con revolcón,
paseos por la ciudad como dos turistas enamorados,
noches de pasión y mañanas de sexo madrugador.
Entonces llegó ella y mis cimientos temblaron,
un terremoto de sentidos sacudió mi ser,
mis días pasaron a ser suyos y desaparecí,
vivía, pensaba, hacía, todo por ella, para ella,
era feliz dentro de mi esclavitud consentida,
me dio todo lo que ansiaba y mucho más que jamás soñé,
como quería un final feliz os diré que ahora duerme a mi lado
mientras escribo estas líneas esta noche desvelado,
tengo claro que nunca le diré que sin ella
volvería a ser yo, aquel solitario que tanto la buscó.
quería una sombra junto a la mía que la abrazara,
un aliento en mi garganta que no fuera el mío,
un mordisco en la oreja que me hiciera sangrar de risa,
cine para dos, palomitas y una película de terror,
un mantel en el césped y merienda con revolcón,
paseos por la ciudad como dos turistas enamorados,
noches de pasión y mañanas de sexo madrugador.
Entonces llegó ella y mis cimientos temblaron,
un terremoto de sentidos sacudió mi ser,
mis días pasaron a ser suyos y desaparecí,
vivía, pensaba, hacía, todo por ella, para ella,
era feliz dentro de mi esclavitud consentida,
me dio todo lo que ansiaba y mucho más que jamás soñé,
como quería un final feliz os diré que ahora duerme a mi lado
mientras escribo estas líneas esta noche desvelado,
tengo claro que nunca le diré que sin ella
volvería a ser yo, aquel solitario que tanto la buscó.