Y llego ella

Paco Valiente

Poeta que no puede vivir sin el portal
Yo vivía solito, esperando, a veces me quejaba,
quería una sombra junto a la mía que la abrazara,
un aliento en mi garganta que no fuera el mío,
un mordisco en la oreja que me hiciera sangrar de risa,
cine para dos, palomitas y una película de terror,
un mantel en el césped y merienda con revolcón,
paseos por la ciudad como dos turistas enamorados,
noches de pasión y mañanas de sexo madrugador.
Entonces llegó ella y mis cimientos temblaron,
un terremoto de sentidos sacudió mi ser,
mis días pasaron a ser suyos y desaparecí,
vivía, pensaba, hacía, todo por ella, para ella,
era feliz dentro de mi esclavitud consentida,
me dio todo lo que ansiaba y mucho más que jamás soñé,
como quería un final feliz os diré que ahora duerme a mi lado
mientras escribo estas líneas esta noche desvelado,
tengo claro que nunca le diré que sin ella
volvería a ser yo, aquel solitario que tanto la buscó.
 
Wow querido Paco...
que bueno es empezar leyendo un poema como este, que al terminar de leerlo me dije: Carajo, no ves que nunca hay que perder las esperanzas, esepcialmente en el amor!!! Encantada amigo, de haber elegido tus versos para reanudar mi lectura a los compañeros/amigos poeta!! Te dejo mis saludos con un fuerte abrazo y te deseo un feliz día Miércoles!!!
 
Yo vivía solito, esperando, a veces me quejaba,
quería una sombra junto a la mía que la abrazara,
un aliento en mi garganta que no fuera el mío,
un mordisco en la oreja que me hiciera sangrar de risa,
cine para dos, palomitas y una película de terror,
un mantel en el césped y merienda con revolcón,
paseos por la ciudad como dos turistas enamorados,
noches de pasión y mañanas de sexo madrugador.
Entonces llegó ella y mis cimientos temblaron,
un terremoto de sentidos sacudió mi ser,
mis días pasaron a ser suyos y desaparecí,
vivía, pensaba, hacía, todo por ella, para ella,
era feliz dentro de mi esclavitud consentida,
me dio todo lo que ansiaba y mucho más que jamás soñé,
como quería un final feliz os diré que ahora duerme a mi lado
mientras escribo estas líneas esta noche desvelado,
tengo claro que nunca le diré que sin ella
volvería a ser yo, aquel solitario que tanto la buscó.
Lindo poema donde plasmas tus deseos de amor. Al final llegará la mujer que añoras y será una historia de amor para escribirla en tu autobiografía o en un poema. Grato.leerte. Un abrazo amigo.
 
Wow querido Paco...
que bueno es empezar leyendo un poema como este, que al terminar de leerlo me dije: Carajo, no ves que nunca hay que perder las esperanzas, esepcialmente en el amor!!! Encantada amigo, de haber elegido tus versos para reanudar mi lectura a los compañeros/amigos poeta!! Te dejo mis saludos con un fuerte abrazo y te deseo un feliz día Miércoles!!!
Mil gracias Mar por tu lectura de este poema y por tu cariñoso comentario. Un abrazo. Paco.
 
Yo vivía solito, esperando, a veces me quejaba,
quería una sombra junto a la mía que la abrazara,
un aliento en mi garganta que no fuera el mío,
un mordisco en la oreja que me hiciera sangrar de risa,
cine para dos, palomitas y una película de terror,
un mantel en el césped y merienda con revolcón,
paseos por la ciudad como dos turistas enamorados,
noches de pasión y mañanas de sexo madrugador.
Entonces llegó ella y mis cimientos temblaron,
un terremoto de sentidos sacudió mi ser,
mis días pasaron a ser suyos y desaparecí,
vivía, pensaba, hacía, todo por ella, para ella,
era feliz dentro de mi esclavitud consentida,
me dio todo lo que ansiaba y mucho más que jamás soñé,
como quería un final feliz os diré que ahora duerme a mi lado
mientras escribo estas líneas esta noche desvelado,
tengo claro que nunca le diré que sin ella
volvería a ser yo, aquel solitario que tanto la buscó.

Bellísimas y amorosas palabras, mi querido Paco, ¡¡felicidades por este rico poema!! Recibe mi cariño y un abrazo.
 
Yo vivía solito, esperando, a veces me quejaba,
quería una sombra junto a la mía que la abrazara,
un aliento en mi garganta que no fuera el mío,
un mordisco en la oreja que me hiciera sangrar de risa,
cine para dos, palomitas y una película de terror,
un mantel en el césped y merienda con revolcón,
paseos por la ciudad como dos turistas enamorados,
noches de pasión y mañanas de sexo madrugador.
Entonces llegó ella y mis cimientos temblaron,
un terremoto de sentidos sacudió mi ser,
mis días pasaron a ser suyos y desaparecí,
vivía, pensaba, hacía, todo por ella, para ella,
era feliz dentro de mi esclavitud consentida,
me dio todo lo que ansiaba y mucho más que jamás soñé,
como quería un final feliz os diré que ahora duerme a mi lado
mientras escribo estas líneas esta noche desvelado,
tengo claro que nunca le diré que sin ella
volvería a ser yo, aquel solitario que tanto la buscó.
Hermosos versos con un final para sentir envidia Paco. Ojalá y así fuera todas nuestras historias amigo... un abrazo Paco! saludos, y que tengas una tarde inolvidable en tu vida, hasta pronto.
 

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