esthergranados
Poeta adicto al portal
La serpiente me quedó más grande de lo previsto. Tanto, que prácticamente anulaba el resto del paisaje. Los árboles, que me parecieron poderosos, quedaban desdibujados y las montañas apenas se distinguían a lo lejos. Me mordí el labio con rabia, mojé el pincel en la pintura negra y emborroné al reptil con tanta inquina que desperté su furia. Desde entonces, miro con desesperación mis manos mutiladas, mientras intento, con gran dificultad, aprender a pintar con la boca.
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