Nos amamos sedientos, sin pudor,
disfrutando del eros peregrino
quizá en un paraíso encantador
donde hallamos el éxtasis divino.
Yo no sé si de amor se sacia el alma,
o también el placer dice, bastante,
o tras la tempestad viene la calma
o es que un siglo se agota en un instante.
.
Sé que un frío glacial en el ambiente
nos dejó como yertos como idos,
soñando un nuevo fuego inexistente,
y en estatuas de hielo convertidos.
Aun recuerdo aquel día en que los dos,
sin palabras… nos dimos un adiós.
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disfrutando del eros peregrino
quizá en un paraíso encantador
donde hallamos el éxtasis divino.
Yo no sé si de amor se sacia el alma,
o también el placer dice, bastante,
o tras la tempestad viene la calma
o es que un siglo se agota en un instante.
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Sé que un frío glacial en el ambiente
nos dejó como yertos como idos,
soñando un nuevo fuego inexistente,
y en estatuas de hielo convertidos.
Aun recuerdo aquel día en que los dos,
sin palabras… nos dimos un adiós.
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