La despedida

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global
Lleva el marino al cuello de su alma,​


una cadena de suspiros,​


muriendo de pena en vida​


por una mirada olvidada.​


Preparábase la barcaza​


con sus trémulas manos​


sin más provisiones que una vieja caña​


mientras por su cabeza repetíase la misma frase…​


( para que sufrir la crudeza de esa agonía,​


para que orar y hallar hielo en su mirada,​


mejor partir en busca del olvido,​


mientras soy empujado por la mar​


junto a mi soledad hacia el retiro )​


Cual náufrago a la deriva,​


cual paloma que vuela sin divisar tierra,​


entre vaivenes de olas,​


presagiábase que nadie le salvará de ese naufragio,


si no fuere su luz la que ilumina,


si no fuese su voz,


el norte que sus ojos lloran.


Zarpa el barquero,


navegará hasta que la salitre los eslabones oxide,


adonde no llegare a oírle ni el a verla,


evitándose así el mal presagio


de no hallar en sus ojos el faro.


Partió el marinero,
vacío y sin puerto.


Marchose con la pena y


entre penas sonriendo y


mirando hacia el eterno,


pronunciose en voz alta...


¡¡Adiós mujer!!


despídome hasta la muerte.



Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 14/08/2014

 
Última edición por un moderador:
wow que hasta la muerte lleve tu amor, intenso poema, saludos
Lleva el marino al cuello de su alma,​


una cadena de suspiros,​


muriendo de pena en vida​


por una mirada olvidada.​


Preparábase la barcaza​


con sus trémulas manos​


sin más provisiones que una vieja caña​


mientras por su cabeza repetíase la misma frase…​


( para que sufrir la crudeza de esa agonía,​


para que orar y hallar hielo en su mirada,​


mejor partir en busca del olvido,​


mientras soy empujado por la mar​


junto a mi soledad hacia el retiro )​


Cual náufrago a la deriva,​


cual paloma que vuela sin divisar tierra,​


entre vaivenes de olas,​


presagiábase que nadie le salvará de ese naufragio,


si no fuere su luz la que ilumina,


si no fuese su voz,


el norte que sus ojos lloran.


Zarpa el barquero,


navegará hasta que la salitre los eslabones oxide,


adonde no llegare a oírle ni el a verla,


evitándose así el mal presagio


de no hallar en sus ojos el faro.


Partió el marinero,
vacío y sin puerto.


Marchose con la pena y


entre penas sonriendo y


mirando hacia el eterno,


pronunciose en voz alta...


¡¡Adiós mujer!!


despídome hasta la muerte.



Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 14/08/2014

 
Luis bella y triste elegía a la soledad. Soledad, nombre de mujer.
Un abrazo en la amistad. Pili
 
Lleva el marino al cuello de su alma,​


una cadena de suspiros,​


muriendo de pena en vida​


por una mirada olvidada.​


Preparábase la barcaza​


con sus trémulas manos​


sin más provisiones que una vieja caña​


mientras por su cabeza repetíase la misma frase…​


( para que sufrir la crudeza de esa agonía,​


para que orar y hallar hielo en su mirada,​


mejor partir en busca del olvido,​


mientras soy empujado por la mar​


junto a mi soledad hacia el retiro )​


Cual náufrago a la deriva,​


cual paloma que vuela sin divisar tierra,​


entre vaivenes de olas,​


presagiábase que nadie le salvará de ese naufragio,


si no fuere su luz la que ilumina,


si no fuese su voz,


el norte que sus ojos lloran.


Zarpa el barquero,


navegará hasta que la salitre los eslabones oxide,


adonde no llegare a oírle ni el a verla,


evitándose así el mal presagio


de no hallar en sus ojos el faro.


Partió el marinero,
vacío y sin puerto.


Marchose con la pena y


entre penas sonriendo y


mirando hacia el eterno,


pronunciose en voz alta...


¡¡Adiós mujer!!


despídome hasta la muerte.



Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 14/08/2014

Bien lograda esa soledad , a la que los marineros se enfrenrababan, cuando la aventura era una parte sustancial del viaje.
U gusto leerte.

Alfonso Espinosa
 
Llevamelancolía im al cuello de su alma,​


una cadena de suspiros,​


muriendo de pena en vida​


por una mirada olvidada.​


Preparábase la barcaza​


con sus trémulas manos​


sin más provisiones que una vieja caña​


mientras por su cabeza repetíase la misma frase…​


( para que sufrir la crudeza de esa agonía,​


para que orar y hallar hielo en su mirada,​


mejor partir en busca del olvido,​


mientras soy empujado por la mar​


junto a mi soledad hacia el retiro )​


Cual náufrago a la deriva,​


cual paloma que vuela sin divisar tierra,​


entre vaivenes de olas,​


presagiábase que nadie le salvará de ese naufragio,


si no fuere su luz la que ilumina,


si no fuese su voz,


el norte que sus ojos lloran.


Zarpa el barquero,


navegará hasta que la salitre los eslabones oxide,


adonde no llegare a oírle ni el a verla,


evitándose así el mal presagio


de no hallar en sus ojos el faro.


Partió el marinero,
vacío y sin puerto.


Marchose con la pena y


entre penas sonriendo y


mirando hacia el eterno,


pronunciose en voz alta...


¡¡Adiós mujer!!


despídome hasta la muerte.



Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 14/08/2014

Bonitos versos sobre el marino y su despedida, un halo de bella melancolía impregna el poema y está muy bien escrito, como acostumbras Luis, me gustó sin remedio. Un abrazo. Paco.
 
Bonitos versos sobre el marino y su despedida, un halo de bella melancolía impregna el poema y está muy bien escrito, como acostumbras Luis, me gustó sin remedio. Un abrazo. Paco.
Muchas gracias amigo Paco, este era uno de cuando empecé antes de entrar en esta bella página.
Gran abrazo amigo mío y feliz día
 
Lleva el marino al cuello de su alma,​


una cadena de suspiros,​


muriendo de pena en vida​


por una mirada olvidada.​


Preparábase la barcaza​


con sus trémulas manos​


sin más provisiones que una vieja caña​


mientras por su cabeza repetíase la misma frase…​


( para que sufrir la crudeza de esa agonía,​


para que orar y hallar hielo en su mirada,​


mejor partir en busca del olvido,​


mientras soy empujado por la mar​


junto a mi soledad hacia el retiro )​


Cual náufrago a la deriva,​


cual paloma que vuela sin divisar tierra,​


entre vaivenes de olas,​


presagiábase que nadie le salvará de ese naufragio,


si no fuere su luz la que ilumina,


si no fuese su voz,


el norte que sus ojos lloran.


Zarpa el barquero,


navegará hasta que la salitre los eslabones oxide,


adonde no llegare a oírle ni el a verla,


evitándose así el mal presagio


de no hallar en sus ojos el faro.


Partió el marinero,
vacío y sin puerto.


Marchose con la pena y


entre penas sonriendo y


mirando hacia el eterno,


pronunciose en voz alta...


¡¡Adiós mujer!!


despídome hasta la muerte.



Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 14/08/2014

Hermoso pero triste epoema en el cual despides a tu amor con melancolía y te acompaña la tristeza y la soledad en tu navegación por el mar del amor. Hay que ser más positivos y pensar que los males del amor tienen solución . Grato leerte. Un abrazo amigo.
 
Hermoso pero triste epoema en el cual despides a tu amor con melancolía y te acompaña la tristeza y la soledad en tu navegación por el mar del amor. Hay que ser más positivos y pensar que los males del amor tienen solución . Grato leerte. Un abrazo amigo.
Muchas gracias Paloma por tus palabras. Esta fue de las primeras que hice tiempo atrás. Positivo soy como el que más y no pierdo nunca la esperanza, ya sabes que según estás, escribes.
Gran abrazo amiga mía
 
Lleva el marino al cuello de su alma,​


una cadena de suspiros,​


muriendo de pena en vida​


por una mirada olvidada.​


Preparábase la barcaza​


con sus trémulas manos​


sin más provisiones que una vieja caña​


mientras por su cabeza repetíase la misma frase…​


( para que sufrir la crudeza de esa agonía,​


para que orar y hallar hielo en su mirada,​


mejor partir en busca del olvido,​


mientras soy empujado por la mar​


junto a mi soledad hacia el retiro )​


Cual náufrago a la deriva,​


cual paloma que vuela sin divisar tierra,​


entre vaivenes de olas,​


presagiábase que nadie le salvará de ese naufragio,


si no fuere su luz la que ilumina,


si no fuese su voz,


el norte que sus ojos lloran.


Zarpa el barquero,


navegará hasta que la salitre los eslabones oxide,


adonde no llegare a oírle ni el a verla,


evitándose así el mal presagio


de no hallar en sus ojos el faro.


Partió el marinero,
vacío y sin puerto.


Marchose con la pena y


entre penas sonriendo y


mirando hacia el eterno,


pronunciose en voz alta...


¡¡Adiós mujer!!


despídome hasta la muerte.



Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 14/08/2014

Y es lo que traen las despedidas querido amigo Luis, el hacer
llegar la inspiración para poder llegar a disfrutar de una sentida
lectura donde el sentimiento prevalece a flor de piel.
Como siempre es un placer el poder pasearme por tus letras
descubriendo bellos poemas como este.
Besos y un abrazo para ti. Tere
 
Grandioso querido amigo,
excelente poema pleno de nostalgia por tantas dolorosas despedidas
que son como clavos en el alma.
Saludos Luis, excelente tu poema como siempre.
 
Y es lo que traen las despedidas querido amigo Luis, el hacer
llegar la inspiración para poder llegar a disfrutar de una sentida
lectura donde el sentimiento prevalece a flor de piel.
Como siempre es un placer el poder pasearme por tus letras
descubriendo bellos poemas como este.
Besos y un abrazo para ti. Tere
Como has podido ver Tere, esta es de las primeras que subí teniéndola hecha, ya me dirás la diferencia.
Muchas gracias amiga mía por tu compañía en mía letras.
Un besote y muchos abrazos Tere.
 

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