jmacgar
Poeta veterano en el portal
Enormes cosas mínimas
Me regaló la vida en su trayecto
emociones preciosas y magníficas
que me anegaron de placer el alma
y me calaron como lluvia fina.
De joven me bullía a borbotones
la sangre, que corría más de prisa:
era el amor primero que llegaba
hasta la más menuda de mis fibras.
Tenía el corazón alborozado,
se me incendiaba al verle la sonrisa
y el leve pestañeo de sus párpados
me descubría su mirada tímida;
yo hervía cuando el roce de mis labios
tocaba levemente sus mejillas,
o cuando ella llegaba por la calle
y solo el verla andar me enfebrecía.
Con esas tan enormes pequeñeces,
con esas importantes cosas mínimas,
el mundo era un lugar extraordinario,
mi mundo era una hermosa maravilla.
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Me regaló la vida en su trayecto
emociones preciosas y magníficas
que me anegaron de placer el alma
y me calaron como lluvia fina.
De joven me bullía a borbotones
la sangre, que corría más de prisa:
era el amor primero que llegaba
hasta la más menuda de mis fibras.
Tenía el corazón alborozado,
se me incendiaba al verle la sonrisa
y el leve pestañeo de sus párpados
me descubría su mirada tímida;
yo hervía cuando el roce de mis labios
tocaba levemente sus mejillas,
o cuando ella llegaba por la calle
y solo el verla andar me enfebrecía.
Con esas tan enormes pequeñeces,
con esas importantes cosas mínimas,
el mundo era un lugar extraordinario,
mi mundo era una hermosa maravilla.
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