Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quedó pequeño mi ser
a tan grande sufrimiento,
es demasiado el tormento
que me causa esta mujer
a mi suerte me ha hecho ver
pues le entregué mis amores:
a cambio de sus favores,
siendo una mujer ajena
adorarla es mi condena,
la causa de mis dolores.
Solo un bandido de amores
es como me considera,
me envolvió en la enredadera
de sus besos seductores,
de mi razón hurtadores
esos labios tan carnosos:
que temblaban temeresos
besando labios ajenos;
al tiempo que sus venenos,
me arrasaban a despojos.
Se me metió por los ojos
y me atrapó maliciosa,
adorable mentirosa
me sometió a sus antojos.
Me alimentó de rebojos,
comer de su mano hizo:
ma cautivó con su hechizo
con el que me hizo caer
esta malvada mujer,
que por su amor agonizo.
a tan grande sufrimiento,
es demasiado el tormento
que me causa esta mujer
a mi suerte me ha hecho ver
pues le entregué mis amores:
a cambio de sus favores,
siendo una mujer ajena
adorarla es mi condena,
la causa de mis dolores.
Solo un bandido de amores
es como me considera,
me envolvió en la enredadera
de sus besos seductores,
de mi razón hurtadores
esos labios tan carnosos:
que temblaban temeresos
besando labios ajenos;
al tiempo que sus venenos,
me arrasaban a despojos.
Se me metió por los ojos
y me atrapó maliciosa,
adorable mentirosa
me sometió a sus antojos.
Me alimentó de rebojos,
comer de su mano hizo:
ma cautivó con su hechizo
con el que me hizo caer
esta malvada mujer,
que por su amor agonizo.
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