Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Cicatrices de amapolas,
sangrantes entre las olas.
Y un olor a mandarina,
que en mi pecho dejó su espina.
Así llegó tu nombre.
Como el otoño
que llega con el primer rayo.
Llegó entre luces
y empapado del dolor de este quejido.
Llegó para quedarse.
Como un destello
que ilumina eternamente.
Llegó entre madrugadas.
Como un beso
que hace eco en el vacío.
Llegó para salvarme.
Para borrar los oscuros de mi alma.
Como un latido
que resuena en el olvido.
Me hizo su esclavo, su peón, su fiel amante.
sangrantes entre las olas.
Y un olor a mandarina,
que en mi pecho dejó su espina.
Así llegó tu nombre.
Como el otoño
que llega con el primer rayo.
Llegó entre luces
y empapado del dolor de este quejido.
Llegó para quedarse.
Como un destello
que ilumina eternamente.
Llegó entre madrugadas.
Como un beso
que hace eco en el vacío.
Llegó para salvarme.
Para borrar los oscuros de mi alma.
Como un latido
que resuena en el olvido.
Me hizo su esclavo, su peón, su fiel amante.
Última edición: