En aquella tarde solitaria...
En aquella tarde solitaria, soñaba
cobijado por la sombra de un Olmo blanco,
como la brisa del mar azul me abrazaba,
sentado en una roca como basto banco.
El sol esplendía su rojo anaranjado
marchándose con monótona languidez,
dejándome solo y absorto allí postrado
saciándome de tan hermosa esplendidez.
Un viento se levantó rizando las olas,
olas destellantes y plateada espuma
rompiéndose en mil gotas contra el rompeolas
para besar mis labios de pena que abruma.
Soñaba en la arena, donde la brisa sueña,
donde la noche te abriga con sus luceros
y la mar sosegada, de tu alma se adueña
como redes escondidas en caladeros.
Asomaba con fulgores de amor la Luna,
liberándome con su luz de mi lamento,
con el fin de llevarme dichoso a su cuna
y abandonar esta tristeza que importuna...
mas mi sueño, se evaporó cual humo al viento.
Luis
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