Cristal.

Bebí en copa tosca
de otros vinos que me dieron
dejando un sabor amargo en mi boca,
bebí en jícara de oro
muchos refinados licores
dejándome en el alma
hondos sinsabores,
bebí en ánfora de dioses
elixires prohibidos
y hoy, no son mas que olvidos.

Pero en una hermosa tarde
en los vientos del ocaso
trajeronte a mis brazos
y me diste de beber
el hechizo de tu miel,
y bebí ,bebí sin parar
de los cuencos de tus manos
copas de fino cristal,
de cristal de murano
donde ofreces el fatal embrujo
convirtiendo en perdido esclavo
a cualquier mortal humano,
y volviéndose mendrugo
a tus encantos se rinde,
y con solo un sorbo que brinde
con tan solo tocar sus labios
cae en profundo desmayo
y te adueñas de su alma
y robandoles la calma
de ti queda prisionero
servidor de tus antojos
y rogándote un te quiero
se consume ante tus ojos.

De ese elixir de tu miel
que me diste a probar
me deshice en tu piel
y me niego a escapar
y en alas de mariposas
me enseñaste a volar
fiel esclavo de tus antojos

me siento libre al regresar
prisionero voluntario
a tu prisión sin cerrojos.

Y en cada aurora que amanece
en cada ocaso que atardece
en cada lluvia que me moja
mi cuerpo se enternece
al saber que de tus ramas
somos una misma hoja.

Eres el cristal
que a mi sed,
aún le das de beber.







No importa como sea la copa, a veces solo una se adapta perfectamente a nuestros labios, lo difícil es encontrarla... Hermoso poema. Un saludo.
 
Bebí en copa tosca
de otros vinos que me dieron
dejando un sabor amargo en mi boca,
bebí en jícara de oro
muchos refinados licores
dejándome en el alma
hondos sinsabores,
bebí en ánfora de dioses
elixires prohibidos
y hoy, no son mas que olvidos.

Pero en una hermosa tarde
en los vientos del ocaso
trajeronte a mis brazos
y me diste de beber
el hechizo de tu miel,
y bebí ,bebí sin parar
de los cuencos de tus manos
copas de fino cristal,
de cristal de murano
donde ofreces el fatal embrujo
convirtiendo en perdido esclavo
a cualquier mortal humano,
y volviéndose mendrugo
a tus encantos se rinde,
y con solo un sorbo que brinde
con tan solo tocar sus labios
cae en profundo desmayo
y te adueñas de su alma
y robandoles la calma
de ti queda prisionero
servidor de tus antojos
y rogándote un te quiero
se consume ante tus ojos.

De ese elixir de tu miel
que me diste a probar
me deshice en tu piel
y me niego a escapar
y en alas de mariposas
me enseñaste a volar
fiel esclavo de tus antojos

me siento libre al regresar
prisionero voluntario
a tu prisión sin cerrojos.

Y en cada aurora que amanece
en cada ocaso que atardece
en cada lluvia que me moja
mi cuerpo se enternece
al saber que de tus ramas
somos una misma hoja.

Eres el cristal
que a mi sed,
aún le das de beber.







Una bonita inspiración nos dejas amigo Malco en forma de poesía,
donde tu pluma nos deja muestra de tu talento poética desbordando
sentimiento de principio a fin para disfrutar de una bella lectura.
ha sido un placer el poder pasearme por tus letras.
Besos y un abrazo. Tere
 
Una bonita inspiración nos dejas amigo Malco en forma de poesía,
donde tu pluma nos deja muestra de tu talento poética desbordando
sentimiento de principio a fin para disfrutar de una bella lectura.
ha sido un placer el poder pasearme por tus letras.
Besos y un abrazo. Tere
Agradecido Tere, por tus sentidas palabras,me honra tu pasar.BESOS Y VERSOS
 
Mi Malco, este es uno de los poemas que más me ha gustado desde tus comienzos en este portal por sus ritmos, su preciso lenguaje, en especial por su historia.
Mi reverencia y admiración por tus letras,recibe besos de mariposa.
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Cristal

Bebí en copa tosca
de otros vinos que me dieron
dejando un sabor amargo en mi boca,
bebí en jícara de oro
muchos refinados licores
dejándome en el alma
hondos sinsabores,
bebí en ánfora de dioses
elixires prohibidos
y hoy, no son mas que olvidos.

Pero en una hermosa tarde
en los vientos del ocaso
trajeronte a mis brazos
y me diste de beber
el hechizo de tu miel,
y bebí ,bebí sin parar
de los cuencos de tus manos
copas de fino cristal,
de cristal de murano
donde ofreces el fatal embrujo
convirtiendo en perdido esclavo
a cualquier mortal humano,
y volviéndose mendrugo
a tus encantos se rinde,
y con solo un sorbo que brinde
con tan solo tocar sus labios
cae en profundo desmayo
y te adueñas de su alma
y robandoles la calma
de ti queda prisionero
servidor de tus antojos
y rogándote un te quiero
se consume ante tus ojos.

De ese elixir de tu miel
que me diste a probar
me deshice en tu piel
y me niego a escapar
y en alas de mariposas
me enseñaste a volar
fiel esclavo de tus antojos
me siento libre al regresar
prisionero voluntario
a tu prisión sin cerrojos.

Y en cada aurora que amanece
en cada ocaso que atardece
en cada lluvia que me moja
mi cuerpo se enternece
al saber que de tus ramas
somos una misma hoja.

Eres el cristal
que a mi sed,
aún le das de beber.







Estimado Malco. P R E C I O S O .

Saludo afectuoso

Alfonso Espinosa
 

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