RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
A JUAN
Amiga de la cúspide y del llano, experta en el ordeño, en hacer el cucayo, forjadora de ilusiones y esperanzas, oradora incansable por el monte, donde las hojas resecas por el tiempo y los gorriones escuchan tu oración, compañera del cóndor, y del buitre, amiga de las vacas, prima hermana del frío…del soroche; muy de madrugada empiezan tus labores cotidianas, después de rezar en los pajonales; el ordeño, luego viene la siembra, o arrancar la cizaña, quemarla en el maguey, las gallinas, los cuyes las ovejas y el perro conforma la fortuna, de tu grey. Incansable labriega sin sustento, sin tugurio, pero con hijos que darles de comer, eres la primera en avistar el alba, como la última en mirarle al sol cuando se esconde. Trasgresora, nunca, de la ley del monte, fiel obediente con la ley de dios. Así era Juana, humilde campesina, quien me extendió su mano con amor.
Ramiro Ponce P.
Amiga de la cúspide y del llano, experta en el ordeño, en hacer el cucayo, forjadora de ilusiones y esperanzas, oradora incansable por el monte, donde las hojas resecas por el tiempo y los gorriones escuchan tu oración, compañera del cóndor, y del buitre, amiga de las vacas, prima hermana del frío…del soroche; muy de madrugada empiezan tus labores cotidianas, después de rezar en los pajonales; el ordeño, luego viene la siembra, o arrancar la cizaña, quemarla en el maguey, las gallinas, los cuyes las ovejas y el perro conforma la fortuna, de tu grey. Incansable labriega sin sustento, sin tugurio, pero con hijos que darles de comer, eres la primera en avistar el alba, como la última en mirarle al sol cuando se esconde. Trasgresora, nunca, de la ley del monte, fiel obediente con la ley de dios. Así era Juana, humilde campesina, quien me extendió su mano con amor.
Ramiro Ponce P.