Sonrisa De Tela

joblam

Poeta que considera el portal su segunda casa
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.

Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.

Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.

La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.

En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.

 
¡Hola Joblam!

Muy tierno tu poema; debemos brindar siempre amor a todos especialmente a aquellos que están huérfanos de él; la vida también lo recompensará; mis felicitaciones, estrellas y reputación a tu pluma.

Sigifredo

¡Hola Sigifredo! Halagado con tu presencia y el amable comentario. Gracias por la visita, felicitaciones, estrellas y reputación. Un fuerte abrazo venezolano.
 
Muy bello y tierno poema nos regala hoy poeta,
un placer visitar su espacio.
Mil estrellas y mis bendiciones a su musa.
 
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.

Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.

Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.

La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.

En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.



Muy tierno el poema, y didáctico...

Felicidades.

Palmira
 
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.

Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.

Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.

La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.

En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.

Precioso cuento-poema en el que la ternura de tus letras ha conseguido emocionarme amigo Joblam. Saludos. Paco.
 
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.

Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.

Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.

La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.

En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.

Muy bonitos versos estimado Joblan, mucha sencibilidad humana, mis felicitaciones y saludos sinceros.
 
Esto me ha encantado, tiene :(tristeza, soledad, o_Oabandono y al final en un gesto :oops:bondadoso todo se transforma en humildad, atención, compañía, ternura y la alegría en una sonrisa :) beeeeiiiiillo.
Joblam, un caluroso saludo.
Es un placer encontrar comentarios de esta naturaleza donde queda la evidencia que realmente hubo una lectura meticulosa y con atención al contenido. Agradezco los conceptos y el tiempo de la visita. Un fraterno abrazo.
 
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.
En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.
Se puede hacer un libro completo analizando el contenido que encuentro en este tema, mas aquí solo vengo a repasarlo porque me encanta, espero no te moleste que venga con unas amiguitas. Un abrazo de tela:)
doll-calor-candy-02.jpg

 
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.

Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.

Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.

La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.

En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.

Sensible y conmovedor relato hecho excelsa poesía, exquisita y distinta inspiración , un placer, abrazos poeta.
 
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.

Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.

Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.

La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.

En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.

Muy hermosos y excelentes serventesios de amor donde plasmas tus sentimientos. Me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.
 
Se puede hacer un libro completo analizando el contenido que encuentro en este tema, mas aquí solo vengo a repasarlo porque me encanta, espero no te moleste que venga con unas amiguitas. Un abrazo de tela:)
doll-calor-candy-02.jpg
Celebro que des ilustración adecuada al poema. Es un placer recibir a las muñequitas. Un fraterno saludo.
 

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