IV (Del amor soy hada madrina)

Kalipso

Poeta recién llegado
Era un día bajo la luz negra

De la luna, que una gitana dio a luz

A una princesa, a la cual llamo Estrella.

—Estrella eres por lo hermoso…y por lo azul—

Dígale tallando en su nívea piel un beso.


Las flores erguidas daban aroma

Y a las hojas fuertes las mecía la arboleda

Carrizal de un Bambú el que se yergue

A la entrada santa de una paloma

Que con su arrullo duerme a la gentil princesa

Su himno calla a las cigarras

Que contemplan el canto con arrogancia.


La gitana la observa con su anhelo de madre

Con los pájaros párlelos que escuchan

Atentos sus dulces cantares.


—Yo soy la flor, la niña de los ojos

De esta hermosa tierra.

Con mi canto amoroso perfumo

Los lustrosos follajes

Con mis alas abrumo

A la fiera más salvaje.

Soy la que conoce, las cartas de tu madre

Una gitana enamorada

Que a un príncipe dio un beso un día—

Y al girárse la paloma guiño un ojo a la madre.

—Con mis pechos rosados doy miel a mis polluelos

Soy la amante más fiel del mundo

La más bella.

Desnuda el alba sale a mí,

Con su paisaje vasto sube a mi estela.

Yo soy la ninfa, la dríada y la princesa

Que a su amado adora con ternura

Soy la que calienta

La más fría noche palestra.


Con el azahar como mi corona

Doy comienzo a los cantares

De la montaña oscura y de la húmeda selva.


¡Pues soy niña bella la mujer que se encamina

Con el rubor virginal de una sacerdotisa

Que al único que adora es a su amado!

¡Yo soy niña bella, del amor

Hada madrina!

Y traigo en esta noche serena:

Amor para tu vida.


Mudo quedo el mundo con las palabras

Y muda quedo la recién nacida

Pues a cambio del amor

La madre había dado su vida.
 
Era un día bajo la luz negra

De la luna, que una gitana dio a luz

A una princesa, a la cual llamo Estrella.

—Estrella eres por lo hermoso…y por lo azul—

Dígale tallando en su nívea piel un beso.


Las flores erguidas daban aroma

Y a las hojas fuertes las mecía la arboleda

Carrizal de un Bambú el que se yergue

A la entrada santa de una paloma

Que con su arrullo duerme a la gentil princesa

Su himno calla a las cigarras

Que contemplan el canto con arrogancia.


La gitana la observa con su anhelo de madre

Con los pájaros párlelos que escuchan

Atentos sus dulces cantares.


—Yo soy la flor, la niña de los ojos

De esta hermosa tierra.

Con mi canto amoroso perfumo

Los lustrosos follajes

Con mis alas abrumo

A la fiera más salvaje.

Soy la que conoce, las cartas de tu madre

Una gitana enamorada

Que a un príncipe dio un beso un día—

Y al girárse la paloma guiño un ojo a la madre.

—Con mis pechos rosados doy miel a mis polluelos

Soy la amante más fiel del mundo

La más bella.

Desnuda el alba sale a mí,

Con su paisaje vasto sube a mi estela.

Yo soy la ninfa, la dríada y la princesa

Que a su amado adora con ternura

Soy la que calienta

La más fría noche palestra.


Con el azahar como mi corona

Doy comienzo a los cantares

De la montaña oscura y de la húmeda selva.


¡Pues soy niña bella la mujer que se encamina

Con el rubor virginal de una sacerdotisa

Que al único que adora es a su amado!

¡Yo soy niña bella, del amor

Hada madrina!

Y traigo en esta noche serena:

Amor para tu vida.


Mudo quedo el mundo con las palabras

Y muda quedo la recién nacida

Pues a cambio del amor

La madre había dado su vida.
Bella historia para un hermoso y certero poema de amor. Originalidad y talento se dan la mano en tus letras amiga Kalipso. Un abrazo. Paco.
 
Paco! He notado que pone casi lo mismo en estas tres poesías mías... Jajjaja muchísimas gracias, por sus comentarios. Besos. Lizz.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba