Kalipso
Poeta recién llegado
Era un día bajo la luz negra
De la luna, que una gitana dio a luz
A una princesa, a la cual llamo Estrella.
—Estrella eres por lo hermoso…y por lo azul—
Dígale tallando en su nívea piel un beso.
Las flores erguidas daban aroma
Y a las hojas fuertes las mecía la arboleda
Carrizal de un Bambú el que se yergue
A la entrada santa de una paloma
Que con su arrullo duerme a la gentil princesa
Su himno calla a las cigarras
Que contemplan el canto con arrogancia.
La gitana la observa con su anhelo de madre
Con los pájaros párlelos que escuchan
Atentos sus dulces cantares.
—Yo soy la flor, la niña de los ojos
De esta hermosa tierra.
Con mi canto amoroso perfumo
Los lustrosos follajes
Con mis alas abrumo
A la fiera más salvaje.
Soy la que conoce, las cartas de tu madre
Una gitana enamorada
Que a un príncipe dio un beso un día—
Y al girárse la paloma guiño un ojo a la madre.
—Con mis pechos rosados doy miel a mis polluelos
Soy la amante más fiel del mundo
La más bella.
Desnuda el alba sale a mí,
Con su paisaje vasto sube a mi estela.
Yo soy la ninfa, la dríada y la princesa
Que a su amado adora con ternura
Soy la que calienta
La más fría noche palestra.
Con el azahar como mi corona
Doy comienzo a los cantares
De la montaña oscura y de la húmeda selva.
¡Pues soy niña bella la mujer que se encamina
Con el rubor virginal de una sacerdotisa
Que al único que adora es a su amado!
¡Yo soy niña bella, del amor
Hada madrina!
Y traigo en esta noche serena:
Amor para tu vida.
Mudo quedo el mundo con las palabras
Y muda quedo la recién nacida
Pues a cambio del amor
La madre había dado su vida.
De la luna, que una gitana dio a luz
A una princesa, a la cual llamo Estrella.
—Estrella eres por lo hermoso…y por lo azul—
Dígale tallando en su nívea piel un beso.
Las flores erguidas daban aroma
Y a las hojas fuertes las mecía la arboleda
Carrizal de un Bambú el que se yergue
A la entrada santa de una paloma
Que con su arrullo duerme a la gentil princesa
Su himno calla a las cigarras
Que contemplan el canto con arrogancia.
La gitana la observa con su anhelo de madre
Con los pájaros párlelos que escuchan
Atentos sus dulces cantares.
—Yo soy la flor, la niña de los ojos
De esta hermosa tierra.
Con mi canto amoroso perfumo
Los lustrosos follajes
Con mis alas abrumo
A la fiera más salvaje.
Soy la que conoce, las cartas de tu madre
Una gitana enamorada
Que a un príncipe dio un beso un día—
Y al girárse la paloma guiño un ojo a la madre.
—Con mis pechos rosados doy miel a mis polluelos
Soy la amante más fiel del mundo
La más bella.
Desnuda el alba sale a mí,
Con su paisaje vasto sube a mi estela.
Yo soy la ninfa, la dríada y la princesa
Que a su amado adora con ternura
Soy la que calienta
La más fría noche palestra.
Con el azahar como mi corona
Doy comienzo a los cantares
De la montaña oscura y de la húmeda selva.
¡Pues soy niña bella la mujer que se encamina
Con el rubor virginal de una sacerdotisa
Que al único que adora es a su amado!
¡Yo soy niña bella, del amor
Hada madrina!
Y traigo en esta noche serena:
Amor para tu vida.
Mudo quedo el mundo con las palabras
Y muda quedo la recién nacida
Pues a cambio del amor
La madre había dado su vida.