Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ella me regalaba una mirada que recitaba lunas
cuando mis versos soñaban sus palabras
siempre blancas, siempre claras,
la noche nos esperaba silenciosa
rodeada de estrellas mudas
que solo lloraban al mediodía,
un beso era el inicio de las llamas
que invadían nuestras manos húmedas,
su piel sonreía sin verguenza
y sus labios recorrían mis sueños
sembrando ríos en mi boca,
aquellas incursiones en sus olas
todavía acarician mi vida.
cuando mis versos soñaban sus palabras
siempre blancas, siempre claras,
la noche nos esperaba silenciosa
rodeada de estrellas mudas
que solo lloraban al mediodía,
un beso era el inicio de las llamas
que invadían nuestras manos húmedas,
su piel sonreía sin verguenza
y sus labios recorrían mis sueños
sembrando ríos en mi boca,
aquellas incursiones en sus olas
todavía acarician mi vida.