María Rentería
Luna en Acuario.
Imagen de Internet
Sombras y luces, bosque encantado…
Atisbo al sendero y logro ver
con una gran ansia de querer
un pequeño duende enamorado.
Es mi corazón, se hace presente,
vive entre la neblina y la bruma
deseando que el amor lo consuma,
la pasión cada vez más candente.
Desde el silencio me mira un hada
con sus grandes ojos compasivos…
¡Ah, si los amantes más cautivos
se reunieran en la arbolada…!
Te adivino cerrando mis ojos,
todo mi amor voy entregando
y con tu nombre yo voy soñando…
¡Por así quererte estoy de hinojos!
Sombras y luces, bosque encantado…
mi corazón, duende enamorado.
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