Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Siento que la ciudad
amanece en tus manos
cuando la memoria del silencio
respira momentos con piel.
Todo es y no es,
nada permanece en el cielo,
solo tú vives hoy
en mis ojos con sed,
en mis palabras sin red,
alejandome del precipicio,
dibujando puertas en mis versos.
Ser para ti me obliga
a soñarte desnudo de mí,
a alimentarme de tu voz,
a escuchar el rumor del sol
que brilla en tu interior,
un paraíso es la noche
en la que caminamos
a golpe de promesas
mientras los labios
del viento todopoderoso
rozan una lágrima
de luna sin miedo
que sobrevuela el ayer.
amanece en tus manos
cuando la memoria del silencio
respira momentos con piel.
Todo es y no es,
nada permanece en el cielo,
solo tú vives hoy
en mis ojos con sed,
en mis palabras sin red,
alejandome del precipicio,
dibujando puertas en mis versos.
Ser para ti me obliga
a soñarte desnudo de mí,
a alimentarme de tu voz,
a escuchar el rumor del sol
que brilla en tu interior,
un paraíso es la noche
en la que caminamos
a golpe de promesas
mientras los labios
del viento todopoderoso
rozan una lágrima
de luna sin miedo
que sobrevuela el ayer.