Old Soul
Poeta adicto al portal
Mientras dormía
escuché su voz a lo lejos,
creí que me llamaba.
Y al acercarme corriendo
sentí que una sonrisa me iluminaba.
Así que preparé mis brazos,
para abrazarla,
preparé mis labios,
para besarla,
y me encontré ante un espejo
que me devolvía un gesto extraño
y tierno.
Pero ella no estaba.
Así que volví a mi cama,
a ese sueño que soñaba,
ese en el que su te quiero me gritaba.
Pero ya no me levanté más a buscarla,
sabía que era inútil
buscarla en sueños para tratar de besarla.
Por lo que abracé a mi perro
y le susurré en su oreja cánida.
Como quien consuela a un niño
para consolarse a sí mismo:
“No te preocupes, amigo mío,
un día iremos a buscarla.”
escuché su voz a lo lejos,
creí que me llamaba.
Y al acercarme corriendo
sentí que una sonrisa me iluminaba.
Así que preparé mis brazos,
para abrazarla,
preparé mis labios,
para besarla,
y me encontré ante un espejo
que me devolvía un gesto extraño
y tierno.
Pero ella no estaba.
Así que volví a mi cama,
a ese sueño que soñaba,
ese en el que su te quiero me gritaba.
Pero ya no me levanté más a buscarla,
sabía que era inútil
buscarla en sueños para tratar de besarla.
Por lo que abracé a mi perro
y le susurré en su oreja cánida.
Como quien consuela a un niño
para consolarse a sí mismo:
“No te preocupes, amigo mío,
un día iremos a buscarla.”
Última edición: