Giovanni Pietri
Director Grafismo e Ilustración Eco y Latido
Cuando el alma habla de los besos
que se volvieron en nada
y de aquellos jardines que se
marchitaron,
hay un sinsabor de sombra y olvido
en los jazmines del espíritu,
el aroma desaparece
y bajo pena y pena se entierra
la tristeza que se vuelve miel
en otra sonrisa.
Pero el polvo del camino
conoce la huella
como el corazón el latido
del amor.
Ignominia del sentir,
se esconde tras el celaje de cada tarde
entre dos vientos encontrados,
y solo habla con cada rayo
que rompe la noche.
La pena se va volviendo golondrina
migrando hacia el verano de la mañana
y el desvelo desaparece
para encontrarse otra vez
con el mismo celaje y la misma tarde
de la nada.
Pero el acento permanece
cuando el tordo silba su tonada de amor
entre copla y copla
que se lleva el ventarrón
a la estrella nevada
del olvido.
En los parajes donde la vida respira
como un fogón en el descampado
con un poco de leña que se consume,
donde el rescoldo chispea
su alegría.
Y cuando el alma habla del amor
la noche sonríe y la estrella vela
sus ojos en los pedregales y
se refleja
en la cascada que se precipita
hacia el fondo de la vida.
que se volvieron en nada
y de aquellos jardines que se
marchitaron,
hay un sinsabor de sombra y olvido
en los jazmines del espíritu,
el aroma desaparece
y bajo pena y pena se entierra
la tristeza que se vuelve miel
en otra sonrisa.
Pero el polvo del camino
conoce la huella
como el corazón el latido
del amor.
Ignominia del sentir,
se esconde tras el celaje de cada tarde
entre dos vientos encontrados,
y solo habla con cada rayo
que rompe la noche.
La pena se va volviendo golondrina
migrando hacia el verano de la mañana
y el desvelo desaparece
para encontrarse otra vez
con el mismo celaje y la misma tarde
de la nada.
Pero el acento permanece
cuando el tordo silba su tonada de amor
entre copla y copla
que se lleva el ventarrón
a la estrella nevada
del olvido.
En los parajes donde la vida respira
como un fogón en el descampado
con un poco de leña que se consume,
donde el rescoldo chispea
su alegría.
Y cuando el alma habla del amor
la noche sonríe y la estrella vela
sus ojos en los pedregales y
se refleja
en la cascada que se precipita
hacia el fondo de la vida.
Última edición: