Giovanni Pietri
Director Grafismo e Ilustración Eco y Latido
De tus ojos mis besos
van
bajando hacia tu boca, pues tus labios
me llaman a quemarse en los míos…
y mi abrazo baja por tu espalda
como
una sierpe a esconderse bajo tu blusa
que está resbalando por tus hombros.
Donde mis dedos encienden la noche de
tu cuerpo,
la piel de tu pecho arde,
y tu suspiro es hondo como tu vientre
que voy tocando
suavemente
para que parezca la eternidad del deseo
en que te voy bañando.
Las cerezas en tus pechos están maduras
para mis labios y en el ápice de cada cual hay
miel
y hay néctar.
Vas sacudiendo tu rostro
cuando mis manos exploran
tu cintura tersa bajo mi abrazo
y al caer tu falda
la textura de tu piel se difumina
en tu jadeo que
aviva mi fuego.
Delicia es mirar tu cadera
cuando
cae tu última prenda y
delicia que embriaga es verte
desnuda,
se ve Venus mojada en la seda
cuando mi boca se adentra
en tu carne más tierna
y
en el afán vas perdiendo la noción de
todo…
solo estás quemándote en la delicia
de mi beso
y el perfume de tu cuerpo está
despertando
a toda la montaña de mi pasión.
Estoy bajando por el contorno
de tus piernas
y en tus muslos mojados
la luz se refleja
como un fuego que baila,
que nos envuelve
mientras me voy perdiendo en ti
dulcemente
abrazado a la vida de tu respiro
va formándose la fuerza entera de
la vida
en tu cuerpo que se disloca
entre la transpiración
de nuestro abrazo desnudo que
explosiona
cuando pierdes la noción de ti misma y
al momento
eres yo
que me buscas en el espacio
de tu propio corazón.
Vas llegando a estar toda la noche
en el abrazo cuerpo a cuerpo de la fiebre
hasta que amanezca… sabe dios
cuando.
van
bajando hacia tu boca, pues tus labios
me llaman a quemarse en los míos…
y mi abrazo baja por tu espalda
como
una sierpe a esconderse bajo tu blusa
que está resbalando por tus hombros.
Donde mis dedos encienden la noche de
tu cuerpo,
la piel de tu pecho arde,
y tu suspiro es hondo como tu vientre
que voy tocando
suavemente
para que parezca la eternidad del deseo
en que te voy bañando.
Las cerezas en tus pechos están maduras
para mis labios y en el ápice de cada cual hay
miel
y hay néctar.
Vas sacudiendo tu rostro
cuando mis manos exploran
tu cintura tersa bajo mi abrazo
y al caer tu falda
la textura de tu piel se difumina
en tu jadeo que
aviva mi fuego.
Delicia es mirar tu cadera
cuando
cae tu última prenda y
delicia que embriaga es verte
desnuda,
se ve Venus mojada en la seda
cuando mi boca se adentra
en tu carne más tierna
y
en el afán vas perdiendo la noción de
todo…
solo estás quemándote en la delicia
de mi beso
y el perfume de tu cuerpo está
despertando
a toda la montaña de mi pasión.
Estoy bajando por el contorno
de tus piernas
y en tus muslos mojados
la luz se refleja
como un fuego que baila,
que nos envuelve
mientras me voy perdiendo en ti
dulcemente
abrazado a la vida de tu respiro
va formándose la fuerza entera de
la vida
en tu cuerpo que se disloca
entre la transpiración
de nuestro abrazo desnudo que
explosiona
cuando pierdes la noción de ti misma y
al momento
eres yo
que me buscas en el espacio
de tu propio corazón.
Vas llegando a estar toda la noche
en el abrazo cuerpo a cuerpo de la fiebre
hasta que amanezca… sabe dios
cuando.